sábado, diciembre 3, 2022
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La revolución de las mujeres

La revolución de las mujeres en Irán responde al hastío social por un sistema institucionalizado de más de cuarenta años que ha sido incapaz de mejorar la vida de los ciudadanos y la muerte de Mahsa ha sido la gota que ha colmado el vaso

La República Islámica de Irán está siendo sacudida por unas graves protestas tras la muerte –bajo custodia policial- de Mahsa Amini después de ser detenida por la policía de la moral, institución que lleva años activa en Irán y que, curiosamente, comparten con su enemigo acérrimo: Arabia Saudí.

Sin embargo algo más que la pobre Amini ha muerto en Irán. Por mucho que el Presidente Raisi declare que se va a investigar el asunto y que las protestas no son aceptables, lo cierto es que la confianza del pueblo iraní en la revolución ha muerto también. Para los iraníes la realidad es que la investigación será una farsa, los culpables quedarán impunes y probablemente los acusados y condenados sean cabezas de turco.

Aparte de la poca confianza hacia las instituciones iraníes hay que puntualizar que semejante furia no es por esta tragedia exclusivamente. La historia nos enseña que toda gran revuelta salta por una situación que desencadena una reacción al contexto general que, con el tiempo, pierde contacto con su agente catalizador.

Mahsa Amini es ella pero también representa a la sociedad joven iraní, ese colectivo juvenil que vive en una especie de quiero y no puedo. Quiero vivir mejor, quiero ser libre, quiero vivir como se vive en otras partes del mundo pero no puedo porque las instituciones del país tutelan una sociedad para transformarla, ni tampoco el iraní puede sortear la presión que esas instituciones ejercen por lo que la única solución es el exilio. Un dato curioso, siempre que volaba a Irán, poco antes del aterrizaje todas las chicas empezaban a velarse.

Lo que no entiende la administración persa es que la gasolina de la revolución de 1979 y de la “guerra impuesta” de 1980 hasta 1988 se ha acabado, el fantasma de Estados Unidos en Afganistán e Irak se ha esfumado (se retiraron) dejando el saldo ganador, al menos de momento, a Irán en lo relativo a la geopolítica regional pero USA, al mismo tiempo, ha trasladado el desgaste que sufrió a nivel económico y militar a una Irán que se desangra en hombres y dinero en Siria, Yemen o Irak.

Los iraníes saben que estos movimientos son formas de blindar el poder de los ayatollah en vez de ir en beneficio de los intereses genuinos iraníes, país secuestrado por una geopolítica de la resistencia que les ha llevado hasta aquí.

Para el que no conozca Irán, un servidor que les escribe ha visitado el país dos veces y se ha reunión con varias personas de alto nivel. Irán goza de dos gobiernos: el gobierno “civil” con sus instituciones, ayuntamientos, provincias, partidos políticos y parlamento y el poder de la estructura de los ayatollah, un estado dentro del estado, que fiscaliza las actividades institucionales y administrativas normales en todo: justicia, legislación y política. Su poder supervisor es omnímodo.

A veces estos dos estados son uno (como con Raisí), a veces son uno y medio (como con Rohaní) donde se evidenciaban choques entre el líder Jamenei y el ex Presidente citado aunque nunca la administración política logra zafarse del total y absoluto control religioso. ¿En qué se traduce eso?, en una fuerza doble capaz de amedrentar y dominar a la sociedad iraní: la ejecutiva por parte de las sanciones gubernamentales y la ideológica que, además, es religiosa y por lo tanto cultural, por lo que la presión es doble.

¿El velo o el chador?, simplemente un ornamento de esa dictadura de turbantes. La realidad es que la economía iraní es un desastre, sin contar con el estropicio financiero y la dependencia de China (muchos iraníes se quejan de que los ayatollah han vendido Irán a China). Si la economía en general va mal…todo va mal. La tasa de paro es alta, el rial no vale nada, la inversión interna es pobre y la externa se gasta a raudales en guerras e intervenciones mientras en casa todo anda mal.

El factor determinante: relevo generacional. Los iraníes nacidos entre 1985 y el 2005, que ahora tienen entre cuarenta y dieciocho años son hijos de internet y las redes sociales e Irán no ha sido capaz (como en Corea del Norte) de aislarse del todo del poder de internet ni del flujo de información e ideas, de las críticas de los iraníes exiliados ni de la realidad de la situación internacional y exigen los derechos que ven en series turcas, coreanas, europeas (La Casa de Papel pegó muy fuerte en Irán) o americanas.

Muchos de esos jóvenes ansían una mejora en su calidad de vida, constantes promesas que nunca llegan; desean poder progresar en un país libre y económicamente próspero que les ofrezca un futuro mejor.

Mahsa Amini simplemente encendió la llama de una sociedad empachada de ideología y religión, de mandatos y limitaciones, de pobreza y falta de oportunidades…sin mencionar que aparte de esto Mahsa era de origen kurdo, un tema espinoso en Irán y en todo Oriente Medio; por lo que los kurdos se han sentido especialmente agredidos por esta muerte y ya comienzan a darse consignas y disturbios de corte separatista.

¿El gobierno cómo ha reaccionado?, con violencia cuando deberían entender que la Revolución Islámica de Irán debe modernizarse si no quiere morir y, con ella, arrastrar a un conflicto a todo Oriente Medio. Lo que sería morir matando (el seguro de vida que desde Teherán siempre esgrimieron los líderes de la República). Si la Revolución quiere triunfar definitivamente debe sentarse a negociar y replantearse su situación ante su pueblo y en lo relativo a su posición en el mundo.

Las mujeres son las que están liderando esta revuelta ya que sienten que son las grandes ignoradas de la sociedad, las que pertenecen al sector más desfavorecido a todos los niveles en la sociedad: a nivel jurídico, económico, social y político por lo que exigen, tras despertar como de un sueño tras la muerte de Mahsa, un cambio en las instituciones.

Hay ejemplos: el Egipto de Nasser, la Turquía de Ataturk, la Jordania de Hussein, la Omán del Sultán Qabús. Irán debe volverse hacia su pueblo y escuchar lo que las nuevas generaciones le exigen, que no es nada descabellado, sino simplemente más libertad y prosperidad. Si los ayatollah escucharan se salvarían pero parece que han optado por el suicidio reprimiendo duramente a la población repitiendo precisamente el error que tumbó al Shah y a ellos les llevó al poder.

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