miércoles, mayo 22, 2024
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La batalla del Somme

Las vidas humanas nunca han importado demasiado en los conflictos militares a lo largo de la Historia. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) posiblemente es el conflicto en el que los dirigentes de las fuerzas armadas más conscientes eran de que para ganar la guerra tendrían que sacrificar millones de vidas, en gran parte por la manera de combatir de la época. La Gran Guerra supone la transición de la técnica militar decimonónica a la guerra moderna.

En 1915, tras un año de guerra, el Imperio alemán controlaba parte del territorio ruso y los aliados habían conseguido frenar su avance en la batalla del Marne. El alto mando francés y británico decidieron modificar su táctica y trasladarse al valle del río Somme situado en el valle de Picardía. Este nuevo plan tenía la misión de formar un frente anglo-francés unido para poder darle a los alemanes el golpe de gracia. 

El ejército alemán realizó una ofensiva en la primavera de 1916 mientras los aliados estaban paralizados, este episodio se conoce como la batalla de Verdún, los investigadores Hannes Heer y K. Naumann calcularon alrededor de 980.000 bajas, unas 70.000 al mes. 

Los aliados decidieron iniciar la ofensiva en el Somme para distraer la atención de los alemanes de Verdún. Tras una semana de bombardeos, la madrugada del 1 de julio comenzaba la ofensiva aliada. El IV ejército británico atacó con trece divisiones comandadas por el general Rawlinson, por otra parte, los franceses atacaron con cinco divisiones por el frente sur del río. Las posibilidades de los atacantes eran mínimas debido a la ausencia del factor sorpresa y el fracaso de los bombardeos en destruir las comunicaciones y las posiciones de ametralladoras alemanas. 

Los ataques fracasaron prácticamente en todo el frente salvo en el ala derecha donde los franceses no encontraron demasiada oposición. Las bajas del ejército británico en un solo día ascendieron a 57.400. La ofensiva se reanudó el 14 de julio consiguiendo penetrar hasta la segunda línea alemana. El comandante Haig siguió ordenando avanzar hasta que las lluvias de invierno le imposibilitaron continuar. 

Esta batalla fue uno de los puntos de inflexión en la modernización de la táctica militar, el 15 de septiembre los británicos utilizaron por primera vez el carro de combate, más conocido como tanque. Los primeros experimentos con estos vehículos con orugas despertaron pocas inquietudes en el alto mando británico. Fue una figura que posteriormente sería principal en la historia de Europa, Winston Churchill, en calidad de primer Lord del Almirantazgo, quien permitió el coronel Ernest Swinton utilizar los carros de combate. De los 49 disponibles 17 se rompieron al llegar al frente, de los restantes únicamente 9 consiguieron entrar en combate causando buena impresión, sobre todo “limpiando” el pueblo de Flers. 

El final del conflicto llegaría entre el 13 y el 18 de noviembre en la batalla del río Ancre en la que prácticamente el frente no se movió de lugar. Es difícil discernir si la batalla del Somme fue una victoria de un bando u otro, en palabras del historiador Gary Sheffield: “La batalla del Somme no fue una victoria en sí misma, pero sin ella la entente no habría emergido victoriosa en 1918”. 

Los aliados ganaron 320 km² de territorio, pero a un coste enormemente alto, entre británicos y franceses las bajas ascendieron a más de 620.000 combatientes, más de la mitad fueron del lado británico, siendo la batalla con más bajas en la historia militar británica. Además de hombres también perdió 100 tanques y 782 aviones. Del lado alemán se contabilizaron alrededor de medio millón de bajas, en total la batalla del Somme se cobró más de un millón de vidas. 

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