domingo, septiembre 25, 2022
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La alianza de derechas será la ganadora en las elecciones italianas de septiembre, según un sondeo

Falta un mes y medio para que los italianos renueven en las urnas su Parlamento debido a un adelanto electoral obligado tras la dimisión de Mario Draghi

El sistema electoral italiano beneficia a las coaliciones y por eso los sondeos otorgan un triunfo holgado a la alianza de derechas en las elecciones del 25 de septiembre, mientras el frente de centroizquierda aparece dividido y menos competitivo.

«Con la actual ley electoral, la previsión que hacemos casi todos los analistas es que la derecha ganará en muchas circunscripciones uninominales, en mi opinión en más del 70%, aspirando a la mayoría absoluta», pronostica el politólogo Roberto D’Alimonte.

Falta un mes y medio para que los italianos renueven en las urnas su Parlamento, con el consiguiente cambio en el Gobierno, debido a un adelanto electoral obligado tras la dimisión del primer ministro, Mario Draghi, que zanjó la legislatura con ocho meses de antelación.

Ante la cita, los partidos se han dividido en varios polos, con grados distintos de unidad, un factor que será clave en los resultados debido a una ley electoral que favorece a las amplias alianzas.

Una derecha unida

Los partidos de la derecha llevan años ensayando una coalición con reglas propias con la que han logrado gobernar catorce de las veinte regiones del país.

La alianza está compuesta por los líderes de Liga y de Hermanos de Italia, Matteo Salvini y Giorgia Meloni respectivamente, así como Forza Italia de Silvio Berlusconi y otras pequeñas fuerzas de tradición democristiana.

Las encuestas avanzan que el 25 de septiembre la coalición derechista será la ganadora, aunque sin mayoría absoluta, y que Meloni será la más votada, «sorpasando» en su liderazgo a Salvini.

Sus normas establecen que quien reciba más votos deberá indicar el aspirante a primer ministro por lo que, de cumplirse los augurios, Meloni podría convertirse en la primera mujer en gobernar el país.

La zancadilla progresista

Ante el horizonte que dibujan las encuestas, el secretario de la principal fuerza socialdemócrata, el Partido Demócrata, Enrico Letta, ha intentado con gran esfuerzo componer un frente amplio que frene a la derecha.

El resultado logrado es «un embrollo», en palabras del experto. Letta solo ha podido reclutar a partidos muy minoritarios, como «+Europa» de Emma Bonino, los Verdes o Izquierda Italiana de Nicola Fratoianni.

Y a costa de sumar a estos dos últimos, de extrema izquierda, ha visto como saltaba en pedazos un acuerdo con los centristas «Azione» de Carlo Calenda, un partido nuevo al que los sondeos dan un 5% pero que está acaparando el protagonismo en esta campaña.

El propósito de Calenda, de ideología liberal, pasa por aliarse con la Italia Viva de Matteo Renzi, en un «tercer polo» de centro alternativo a la izquierda y la derecha.

Además, el frente progresista o «republicano», como lo bautizó Letta, ha renegado del Movimiento 5 Estrellas (M5S) pues, aunque en un primer momento la alianza estaba sobre la mesa, ahora acusan a esta formación «anticasta» de propiciar la caída de Draghi.

¿A quién beneficia la ley electoral?

En este escenario, los comicios transcurrirán bajo los designios del «Rosatellum», una ley electoral aprobada en 2017 y que favorece las grandes coaliciones, pues su intención era apuntalar el bipartidismo y frenar al M5S, que ganó las generales un año después.

El «Rosatellum» es un sistema mixto en el que dos tercios de los escaños son asignados con un método proporcional, es decir, en función del porcentaje de votos que se logra, y un tercio depende de un mayoritario con circunscripciones uninominales, como el sistema inglés.

Y es en este último donde se juega la partida porque la coalición -no el partido- que saque un voto más, se llevará el escaño de esa circunscripción. Por eso la derecha unida se verá beneficiada ante una izquierda fragmentada.

Por ejemplo: si el PD obtiene en una circunscripción un 30%, el M5S otro 30% y la derecha unida el 40%, será esta última la que se lleve el único escaño en juego, por mucho que los otros dos sumen más conjuntamente.

Así, la izquierda, sin el M5S, «es menos competitiva» y solo ganaría en sus bastiones del norte, como Milán, Emilia Romagna o Toscana, mientras que la derecha se llevaría el 90% de los escaños asignados por el sistema mayoritario, avanza el jefe de estudios de Swg, Rado Fonda, en una entrevista a «Il Corriere della Sera».

A todo esto hay que añadir que tras estas elecciones el Parlamento será un tercio más pequeño por una reforma constitucional de octubre de 2019, cuando gobernaba el M5S. El Senado pasará de 315 a 200 escaños y la Cámara de Diputados de 630 a 400.

Fuente: EFE

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