martes, junio 28, 2022

El Parlamento serbobosnio adopta la ley contra la prohibición de negar el genocidio

La Cámara aprobó además una enmienda del código penal local que castiga con penas de tres a 15 años de prisión a quien dañe la reputación y la integridad de la República Serbia de Bosnia

El Parlamento serbobosnio aprobó hoy una ley que pretende impedir la aplicación en el ente serbio de Bosnia-Herzegovina una normativa que prohíbe negar el genocidio y crímenes de guerra, ordenada esta semana por el alto representante internacional, Valentin Inzko.

Asimismo, prohíbe desacreditar y despreciar las insignias del ente serbio y llamar a éste o sus pueblos «genocidas» o «agresores», según informó el portal de la televisión pública serbobosnia RTRS.

Inzko, quien abandona su cargo este fin de semana, usó sus prerrogativas especiales para ordenar una enmienda del Código Penal de Bosnia-Herzegovina para prohíbir la negación del genocidio y de los crímenes de guerra cometidos en el país y ensalzar a criminales de guerra, con penas de entre seis meses y cinco años de prisión.

Los líderes políticos serbobosnios, encabezados por el miembro serbio de la terna presidencial bosnia, Milorad Dodik, rechazan la decisión de Inzko y cualquier «imposición de soluciones» en el país.

Como reacción el ente serbio de Bosnia anunció un boicot de la Presidencia bosnia, del Parlamento y del Consejo de Ministros, instituciones centrales del país balcánico.

La prohibición de negar el genocidio está alimentando las divisiones étnicas en Bosnia, un Estado formado por dos entes autónomos -el serbio y el común de musulmanes y croatas- y tres pueblos constitutivos, según el Acuerdo de paz de Dayton de 1995.

De hecho, el país balcánico, de 3,3 millones de habitantes, sigue siendo un protectorado internacional un cuarto de siglo tras la guerra (1992-1995), con el alto representante que supervisa y coordina la aplicación de los aspectos civiles del Acuerdo de Dayton.

Los bosnios musulmanes ven la nueva ley bosnia como una base legal para castigar a los que niegan que la matanza de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica en 1995 a manos de tropas serbobosnias fuera un genocidio, como determinó la Justicia internacional.

Muchos serbios de Bosnia admiten que se trata de un crimen horroroso pero no de un «genocidio», mientras que muchos líderes políticos musulmanes califican el ente serbio como una «creación genocida».

Inzko será sustituido el próximo lunes por Christian Schmidt, un exministro alemán de Agricultura, que los líderes serbobosnios quieren boicotear. 

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