martes, diciembre 6, 2022
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El maquinista de la tragedia del Alvia se derrumba en la segunda sesión del juicio: «No pude evitarlo»

El conductor ha negado tener una conducción desatenta en momento alguno, ha pedido perdón a las víctimas y ha reconocido que fue un accidente

El juicio por el accidente del tren Alvia registrado el 24 de julio de 2013, con 80 víctimas mortales y casi centenar y medio de heridos, ha vivido un momento clave este jueves con la declaración de Francisco José Garzón Amo, el maquinista del tren que descarriló en la entrada a Santiago.

Garzón Amo ha sido este jueves inesperadamente breve, pero en apenas una hora, tiempo que ha durado, se ha desmoronado, ha pedido perdón y ha dicho que no pudo evitarlo. «Que las víctimas me perdonen, fue un accidente y no pude evitarlo», ha señalado.

El conductor de aquel tren solamente ha contestado a preguntas de su abogado, Manuel Prieto. Se le han saltado las lágrimas en el momento de recordar cuando su letrado fue directamente al siniestro y a su situación dentro de la cabina, donde se quedó encajonado, lesionado, imposibilitado para salir y sin opción siquiera a romper la ventanilla. También ha lamentado que no pudo auxiliar a los pasajeros. «Lo primero era atender…», ha acertado a decir, como pudo. Pero atrapado en la cabina, sin posibilidad de romper siquiera la ventanilla, no logró actuar.

El ministro del Interior «lo quería en el calabozo»

El conductor cree que el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quería anunciar su detención. El maquinista, rescatado por los servicios de emergencias, llegó al hospital con traumatismo torácico, fracturas costales y herida inciso contusa en la cabeza. Allí estuvo en un sillón porque no podía ni tumbarse. Recibió el alta el día 27 y fue llevado al calabozo. Al día siguiente, 28 de julio, Díaz compareció. «Es imposible que en dos días yo me haya recuperado como para ir al calabozo y salir del hospital«.

Asimismo el maquinista ha negado tener una conducción desatenta en momento alguno. «En ningún momento» dejó de prestar atención a la vía, han sido sus palabras. Sí ha admitido que esa llamada le dejó desubicado. «Creí que estaba en el túnel anterior», «perdí la consciencia situacional».

Un juicio largo

El viernes será el turno de la otra persona que se sienta en el banquillo, Andrés Cortabitarte, responsable de la seguridad en la circulación de Adif en el momento del siniestro.

Será un juicio largo que estará centrado en la responsabilidad de Garzón, que encaró la curva de A Grandeira a más del doble de la velocidad permitida (191 km/h frente a 80), y la del otrora alto cargo del administrador de la infraestructura, en su caso por eventuales problemas que pudiesen haber afectado a la seguridad, al no prever un frenado técnico.

Este juicio, uno de los más esperados de la historia de España, tuvo un comienzo marcado por la tensión existente entre las víctimas, que piden justicia. Al final de la primera sesión hubo una agresión a Cortabitarte, después de que respondiera a los medios que «nunca» respondería a la prensa.

A Garzón y Cortabitarte se les imputan, respectivamente, ocho decenas de fallecimientos por imprudencia grave profesional, 145 de lesiones por el mismo motivo y un delito de daños, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. El Ministerio Fiscal solicita para cada uno de ellos cuatro años de prisión y demanda la inhabilitación del maquinista para su oficio durante el tiempo de la condena, y la del cargo de Adif para cualquier profesión que implique gestión, seguridad o responsabilidad en este tipo de infraestructuras. La reclamación total de daños y perjuicios en materia de responsabilidad civil asciende a 57.686.635,93 euros.

Fuente: EFE

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