lunes, septiembre 27, 2021

Muere el exconsejero vasco Joseba Arregi, firme defensor de la dignidad de las víctimas de ETA

Ha fallecido este martes en Bilbao a los 75 años tras una larga enfermedad, y será recordado también por su cariz intelectual

Joseba Arregi, el exconsejero vasco que rompió sus lazos con el PNV, firme defensor de la dignidad de las víctimas de ETA y su significado político, ha fallecido este martes en Bilbao a los 75 años tras una larga enfermedad.

Arregi Aranburu, doctor en Teología y Sociología, fue portavoz del Gobierno Vasco en el gabinete de José Antonio Ardanza y resultó una figura clave para la llegada del Guggenheim a Bilbao.

Nacido en 1946 en Andoain (Gipuzkoa), en el seno de una familia nacionalista y euskaldún, Arregi contaba con una sólida formación intelectual tras pasar por el seminario y doctorarse en Alemania.

Distanciado de la línea política del PNV desde la suscripción en 1998 del pacto de Lizarra, Arregi pasó de ser un «jeltzale ortodoxo» a ser considerado uno de los «michelines» que, según Xabier Arzalluz, sobraban en el seno del PNV.

Además de ejercer la portavocía del Gobierno Vasco y ocupar la cartera de Cultura, Arregi fue un «hombre de partido», ya que lideró la formación en Gipuzkoa en los convulsos tiempos en los que se produjo la escisión de EA con la marcha de Carlos Garaikoetxea.

No obstante, el giro soberanista protagonizado por el Partido Nacionalista Vasco con la firma del Pacto de Lizarra desencadenó el progresivo desencanto de Arregi con el partido en el que militó durante varias décadas.

En marzo de 2001, Arregi decidió abandonar la política y renunció a integrar la candidatura del PNV de Gipuzkoa al Parlamento Vasco, al que accedió por primera vez durante tres meses en 1987.

Fue en 2004 cuando el expolítico comunicó su baja del partido a través de una carta que presentó en la agrupación nacionalista de Zarautz (Gipuzkoa), donde residía, en la que aludía a los «desacuerdos fundamentales» que mantenía con su formación. Su marcha de la política fue aplaudida entonces por la ilegalizada Batasuna.

Pocos meses después, Arregi fundó junto a veteranos políticos procedentes de diversas opciones ideológicas, la plataforma ciudadana Aldaketa-Cambio por Euskadi, que defendía la estabilidad del marco estatutario y constitucional.

Desde que abandonó la primera línea política, Arregi planteó a través de los medios de comunicación sus tesis favorables al entendimiento entre nacionalistas y no nacionalistas y al reconocimiento efectivo de las víctimas del terrorismo, lo que le hizo merecedor de reconocimientos como los otorgados por Covite y la Fundación José Luis López de Lacalle.

En su última aparición pública, durante un seminario de la Fundación Fernando Buesa en noviembre de 2020, Arregi dijo que «debía a la realidad» de las víctimas de ETA el haberse «inmunizado ante los retorcimientos intelectuales y morales en los que podría haber caído para condenar pero entender, justificar pero criticar la violencia terrorista, la violencia de ETA».

Políglota -hablaba euskera, castellano, francés, alemán e inglés-, fue autor de diferentes publicaciones como «Euskadi Invertebrada» y «Ser nacionalista», además de estudioso de la obra de su hermano, el escritor y periodista Rikardo Arregi.

Otro de sus hermanos, Mikel Arregi, fue concejal del PNV en Andoain (Gipuzkoa) y víctima del acoso de los violentos, que en 2002 colocaron un artefacto casero debajo de su coche.

La política ha marcado siempre la vida personal de Joseba Arregi. De hecho, dos de sus tres hijos, Martín y Andoni, integraron las listas del PSE/EE en las localidades guipuzcoanas de Zarautz y Orio, respectivamente, en las elecciones municipales de 2003.

Por encima de todo, Arregi es recordado como un «hombre bueno, honesto y valiente» y como un «prolífico intelectual vasco» por aquellos que compartieron sus últimos años con este firme opositor de la violencia de ETA y defensor acérrimo de la dignidad de sus víctimas.

Fuente: EFE

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