Historia
La Stasi, el servicio secreto de la Alemania comunista

La Stasi, el servicio secreto de la Alemania comunista

La mayor red de vigilancia conocida en la historia. Más de 90.000 espías y 170.000 informadores civiles dedicados a buscar disidentes del régimen comunista.

La Stasi fue el principal organismo de control político en la República Democrática Alemana (RDA). Se la considera uno de los sistemas de espionaje a nivel internacional más eficaces de la historia. Contaba con una extraordinaria red de vigilancia interna que operaba principalmente en la capital, Berlín Oriental, donde se encargaba de eliminar cualquier tipo de disidencia. 

Este organismo de espionaje se fundó en 1950, dedicado a perseguir a cualquier ciudadano opositor al gobierno de  Stalin o a quienes iban tras el sistema capitalista e intentaban escapar a la Alemania Occidental, que se encontraba al otro lado del Muro de Berlín. La Stasi comenzó siendo dirigida por Erich Mielke, un político comunista que fue el encargado de convertir este sistema en uno de los servicios de inteligencia más efectivos del mundo. Conseguía un control total de la sociedad a través de, entre otros muchos mecanismos, grabaciones con cámaras ubicadas en corbatas, linternas o incluso botones, fotografías de aquellos que eran considerados un posible peligro para el régimen o micrófonos en bolígrafos. 

Botón con cámara camuflada

Miles de empleados dedicados a la causa comunista

Para referirnos a la plantilla de esta corporación debemos hablar de una red de 90.000 empleados, entre ellos se encontraban periodistas extranjeros que se encargaban de tergiversar u omitir informaciones que no eran de agrado para la RDA. Esta milenaria nómina evidencia la magnitud del organismo de espionaje. En comparación, si en el régimen de Hitler había un agente por cada 2.000 ciudadanos, en la República Democrática Alemana operaba un agente por cada 100 ciudadanos.

Pero, además de los empleados ‘oficiales’, la Stasi tenía a su servicio a los informadores, ciudadanos que se encargaban de controlar y espiar a sus compatriotas para luego informar a las autoridades y conseguir algo a cambio. La existencia de estos ‘chivatos’ no era ningún secreto, por lo que había una gran desconfianza instalada en la sociedad. Se conocen casos de amigos, compañeros de trabajo y familiares que se ocuparon de espiarse habitualmente y de documentar lo que hacían sus semejantes para luego informar. La Stasi promovía este tipo de actitudes entre los habitantes para sembrar el miedo y la inseguridad, llegando a tener a más de 170.000 informadores civiles encargados de traicionar a sus conciudadanos.

El agente que se infiltró en el Gobierno de la Alemania Occidental

Günter Guillaume fue el espía de la Stasi que se convirtió en el secretario y consejero personal del canciller Willy Brandt. En 1956, Guillaume recibió la orden de introducirse en el gobierno occidental y hasta 1974 no fue descubierto. Cuando la trama fue destapada, Brand se vio obligado a dimitir de su puesto como canciller. Guillaume fue detenido y condenado a trece años por traición, de los que finalmente cumplió siete. Cuando regresó a la Alemania Oriental, fue calificado como un héroe y el caso Guillaume se consideró uno de los grandes triunfos para la Stasi.

Las torturas en las cárceles de la Stasi

Los detenidos por esta organización eran torturados con métodos como la privación del sueño, donde los obligaban a estar durante horas despiertos para que perdieran el autocontrol y conseguir sonsacarles información. Otro de los tormentos que practicaban, era la conocida como “gota china”. Este ejercicio consistía en tumbar al preso boca arriba y durante días una gota de agua fría caería sobre su frente en un intervalo de cinco segundos. Este goteo, después de unas horas supone quemaduras en la piel, además de no permitir conciliar el sueño y no poder beber durante días. Estar de pie durante horas, encerrarlos en celdas de pequeño tamaño o con el suelo cubierto de agua congelada eran otras de las crueldades ejercidas por los miembros de la Stasi a los prisioneros.  

Los años en los que imperó este servicio secreto, son recordados como años de terror, por las torturas que practicaban, las amenazas, la inseguridad social o la opresión ideológica. Actualmente el archivo de la Stasi es recordado gracias a un grupo de anticomunistas que tomaron la sede de esta corporación con el fin de que los crímenes cometidos no cayesen en el olvido.

Carnet de la Stasi de Vladimir Putin Fuente: primeravueltanoticias

Vladimir Putin, agente de la Stasi

Treinta años después de la disolución de la Stasi, el amplísimo archivo recabado por el aparato policial no deja de aumentar y sorprender. Uno de los últimos hallazgos fue en 2018, cuando se descubrió el carnet de Vladimir Putin, actual presidente de la Federación Rusa, como integrante del grupo de espionaje alemán. Su labor era reclutar a civiles para convertirlos en informadores.

Imagen Destacada: zerohedge.com

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