martes, febrero 27, 2024
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Cómo Europa se ha disparado en el pie con las políticas energéticas

Europa ha sufrido y está sufriendo una crisis energética desde finales de 2021 y principios de 2022. Una de las principales consecuencias de esto ha sido que Europa ha puesto en el punto de mira la supuesta “emergencia climática” antes que una buena infraestructura energética, esto sumado al rechazo de los países occidentales de la energía nuclear ha acabado derivando en la situación que tenemos actualmente.

Alemania, uno de los países que más ha abogado por las energías renovables, y que siempre ha propuesto la desnuclearización energética, es de los países de la UE que más carbón está utilizando para producir energía, a día de hoy, 26 de enero, Alemania utiliza un 43,43% de carbón para producir electricidad, según Electricity Maps. La dependencia alemana del gas ruso ha sido una de las principales causas de por qué Alemania está como está, de hecho, antes del comienzo de la guerra, Alemania importaba el 55% del gas a Rusia, siendo mayoritariamente por el gasoducto Nord Stream 1, de hecho, era tal la fidelidad energética entre los dos países, que se estaba construyendo un nuevo gasoducto que iba directamente a Alemania, el Nord Stream 2.

España es el único país junto a Alemania en la UE que no tiene pensado construir plantas nucleares en su país. El Gobierno español de PSOE y Podemos se ha desmarcado de la estrategia de los demás socios europeos en construir plantas nucleares. Polonia, Hungría, Francia, Lituania, Eslovaquia ya han dicho que quieren construir más plantas nucleares, o sus primeras, como es el caso de Polonia.

Comercio de derechos de emisión (ETS) y el Green Deal de la UE

El Comercio de derechos de emisión (ETS) es un plan impulsado por la Unión Europea para intentar detener las emisiones de CO2 en Europa. El ETS funciona sobre la base de un sistema de comercio de derechos de emisión con fijación previa de límites máximos. Fija un límite a la cantidad total de gases de efecto invernadero que pueden emitir las entidades cubiertas. Este límite se reduce con el tiempo para que las emisiones totales disminuyan de forma constante.

De acuerdo con el límite, las entidades reguladas compran o reciben derechos de emisión, que pueden intercambiar entre ellas según sus necesidades. El límite del número total de derechos disponibles determina su valor. ¿Qué ha pasado? Los derechos de emisión comercializados en el ETS son muy susceptibles a la especulación: su precio en la subasta de derechos ha pasado de 10 euros por tonelada métrica de carbón en 2018 a más de 90 euros en 2022.

Este mismo año, se quiere hacer una actualización de este plan, y este se centraría en cobrar a los proveedores de combustible por el CO2 emitido por los automóviles y la calefacción de los edificios. Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia apoyaron el nuevo mercado del carbono. Sin embargo, Hungría y Polonia se opusieron, mientras que países como España, Bélgica, Rumanía, la República Checa, Eslovaquia y Eslovenia plantearon sus dudas.

¿Cuál es el objetivo de esta actualización del plan climático? Supuestamente reducir las emisiones un 55% respecto a 1990 en 2030 y lograr la neutralidad climática en 2050. Las consecuencias podrían ser que podría aumentar la factura energética si los proveedores de combustible repercuten los costes del CO2 a los consumidores.

El Green Deal es otro plan climático de la UE para la lucha contra el cambio climático. La Comisión Europea ha previsto la necesidad de 1 billón de euros de inversiones. Los fondos apoyarán directamente las inversiones sostenibles, crearán el marco propicio para fomentar dichas inversiones tanto del sector privado como del público, y ayudarán a las administraciones públicas a identificar, estructurar y ejecutar las inversiones verdes. Su objetivo es alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Este plan ha sido criticado por muchos políticos y economistas. Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, ya criticó el plan en 2021: “El Green Deal son impuestos encubiertos, para propietarios de pisos, de casas, de coches… lo cual es inaceptable”.

Todos estos planes de la UE han traído gran controversia, pese a que tienen un objetivo “noble”, no han ayudado en nada a que los precios de la energía bajen, todo lo contrario, han hecho que los precios suban. El objetivo de bajar las emisiones es bastante idealista, ya que los países que realmente contaminan más no hacen nada y son los que tienen que tomar responsabilidades, como el caso de China, que contamina más que Europa y Estados Unidos juntos.

Polonia, el ejemplo a seguir en política energética

Polonia también ha venido advirtiendo de las consecuencias económicas negativas del sistema ETS. El Viceprimer Ministro, Jacek Sasin, supervisó recientemente una campaña de información a escala nacional llevada a cabo por la Polish Electrical Association, en la que se informaba a todos los polacos de que la negativa de Bruselas a suspender el ETS está haciendo que todos paguen más por la energía.

Polonia es uno de los pocos países europeos que lo ha estado haciendo bien respecto a la política energética. Pese a que actualmente dependen mucho del carbón, han hecho y están haciendo grandes planes para ser independientes en materia energética.

En primer lugar, Polonia junto con Dinamarca, construyeron el Baltic Pipe y ha sido inaugurado en septiembre de 2022. El Baltic Pipe, es un gasoducto que recorrerá el lecho marino del Báltico y tendrá una capacidad de unos 10.000 millones de metros cúbicos al año, lo que supone aproximadamente el equivalente a la cantidad de gas que Polonia importa actualmente de Rusia.

En segundo lugar, Polonia tiene un plan nuclear muy ambicioso para los años venideros. El Gobierno polaco, pretende construir un total de 6 plantas nucleares. En 2033 quieren tener la primera planta ya totalmente operativa y para 2040 quieren que la energía nuclear represente el 20% de la energía producida en el país.

Donald Trump, expresidente de los Estados Unidos, ya advirtió en 2018 los problemas de depender de un solo país y felicitó a Polonia por buscar alternativas. “La dependencia de un solo proveedor extranjero puede dejar a una nación vulnerable a la extorsión y a la intimidación. Es por eso, que felicitamos a países europeos como Polonia por liderar la construcción de un gasoducto báltico (Baltic Pipe) para que las naciones no dependan de Rusia”.

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