miércoles, diciembre 7, 2022
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Un mes de la guerra de Putin: la ofensiva rusa se enquista por la resistencia ucraniana

Occidente asiste al conflicto como espectador activo: sin involucrarse directamente pero enviando armas a Kiev y sancionando a Moscú

En la madrugada del pasado 24 de febrero, el Ejército ruso comenzó lo que Vladímir Putin denominó una «operación militar especial» contra Ucrania, una intervención que el Kremlin planificó como una guerra relámpago pero que un mes después se ha visto frenada, si no estancada.

Los comienzos fueron esperanzadores para Rusia, con una serie de ataques a enclaves estratégicos, como bases militares o aeródromos, que fueron duramente golpeados en las primeras horas de la ofensiva. Moscú consiguió así eliminar en buena medida la defensa aérea ucraniana y pudo poner la vista en Kiev.

Todo parecía pronosticar que las fuerzas rusas conseguirían una toma rápida de la capital —la inteligencia estadounidense dictó un plazo de entre 24 y 72 horas— con el objetivo de hacer caer al Gobierno ucraniano. Sin embargo, el agresor se ha topado con la resistencia ucraniana, tanto militar como civil, y con el destacado liderazgo político y moral del presidente Volodímir Zelenski. Así, los rusos apenas han logrado consolidarse en la periferia de la ciudad.

La guerra se extiende por la geografía ucraniana

En las últimas cuatro semanas, la capital ucraniana ha sufrido frecuentes bombardeos, así como la cercanía de fuerzas rusas por el norte y el este. Pero Kiev no ha sido el único objetivo de las fuerzas rusas. Otros lugares que han sufrido el rigor de los combates han sido la oriental Járkov, la segunda ciudad del país; Chernígov, al norte; la región de Sumi, al noreste y muy cercana a la frontera con Rusia; e incluso Leópolis, al oeste del país.

Donde más ha avanzado la hoja de ruta rusa ha sido en Jersón, la única gran ciudad que se considera tomada, y en Mariúpol. En esta ciudad del sureste donde la situación se ha tornado más dramática. La urbe bañada por el mar de Azov se encuentra cercada no solo por las tropas rusas, sino también por los chechenos. El presidente Zelenski denunció este miércoles que más de 100.000 personas se encuentran atrapadas y en «condiciones infrahumanas».

Otros objetivos rusos, que pusieron especialmente nerviosa a la comunidad internacional, fueron las centrales nucleares de Chernóbil y Zaporiyia, esta última la mayor de Europa.

Las cifras del conflicto: muertos y refugiados

Aunque todas las fuentes, exceptuando naturalmente a Moscú, coinciden en señalar el fuerte impacto que la guerra está suponiendo para las fuerzas rusas, no es fácil estimar con exactitud el número de bajas que han sufrido las tropas enviadas por el Kremlin. En esa guerra de cifras, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas habla de unos 15.300 soldados rusos muertos, mientras que Washington ofreció unos días antes la cifra de 7.000 efectivos caídos en combate.

Por su parte, Moscú no ha ofrecido un parte de bajas desde el 2 de marzo, cuando reconoció 498 soldados rusos muertos. Con todo, el tabloide Komsomolskaya Pravda publicó el lunes que casi 10.000 bajas desde el pasado 24 de febrero, pero después la información desapareció de la web del rotativo.

Otro caballo de batalla tiene que ver con el número de vehículos militares y armamento neutralizado. Según Kiev, las tropas rusas han perdido 509 tanques, 1.556 vehículos blindados de combate, 252 sistemas de artillería, 80 sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes (MLRS) y 45 sistemas de defensa antiaérea. También habrían sido derribados, siempre según el Gobierno ucraniano, 99 aviones y 123 helicópteros.

Pero los que han asumido el mayor golpe han sido los civiles. Más de 900 han muerto según la ONU, que reconoce que la cifra probablemente sea mucho mayor. Además, el conflicto ha desencadenado la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, con 3,6 millones de personas que han huido del país y otras 6,5 millones desplazadas dentro de las fronteras ucranianas, según Naciones Unidas. Polonia es de largo el país que más refugiados ha acogido, más de la mitad. Los desplazados son en su mayoría mujeres y niños, mientras los hombres han permanecido en el país para combatir.

El papel de la OTAN

En el conflicto directo entre Rusia y Ucrania, destaca también el papel de Occidente, que asiste como espectador activo a los combates. Por una parte, numerosos países han impulsado el envío de armas a Ucrania, con especial éxito de los misiles antitanque y antiaéreos que se están revelando decisivos en la resistencia militar contra los rusos. Además, la OTAN ha reforzado su flanco oriental desplegando más tropas en sus países miembros limítrofes o cercanos a Rusia.

De otro lado, sin embargo, la Alianza Atlántica ha dejado claro que en ningún caso contempla que sus tropas pisen suelo ucraniano y se ha negado a la insistente petición de Zelenski de que la coalición militar imponga una zona de exclusión aérea en el país agredido. Esto supondría el compromiso de derribar cualquier avión ruso que cruzase el espacio aéreo ucraniano, una posibilidad que para la OTAN acercaría demasiado un escenario de guerra directa con Moscú.

Sanciones

Aunque tal vez el arma más efectiva que Occidente ha empuñado hasta la fecha hayan sido las sanciones económicas contra Rusia. Las medidas punitivas de Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y muchos otros países han causado un serio impacto sobre la economía rusa y la han aislado internacionalmente.

Entre las sanciones, destaca la exclusión de los bancos rusos del sistema SWIFT, la congelación de las reservas monetarias de Moscú en dólares y euros, o el cierre del espacio aéreo a los aviones rusos.

El fin de la guerra: tan lejos, tan cerca

Mientras, las negociaciones entre las delegaciones de Ucrania y Rusia que tratan de poner fin al conflicto registran avances pero parecen lejos de su objetivo último. En las últimas semanas, se han acordado corredores humanitarios para evacuar ciertas zonas, algunos de los cuales no han sido respetados por las fuerzas rusas.

Según Turquía, que ha hecho de intermediario entre ambas parte, las conversaciones han avanzado hasta llegar «casi a un acuerdo» en cuatro de los seis asuntos planteados en la mesa de negociación. Estas cuestiones son 1) la neutralidad de Ucrania (que no pueda entrar en la OTAN), 2) el desarme y las garantías mutuas de seguridad, 3) el proceso que la parte rusa llama «desnazificación», 4) «la eliminación de los obstáculos al uso generalizado del ruso en Ucrania», 5) el estatus de Donbás y 6) el estatus de Crimea.

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