jueves, mayo 23, 2024
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Sánchez ha convertido a España en la anomalía democrática de Europa

“….mientras que los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Núremberg, sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos”. 

“… en algunos estados miembros, las ideologías comunista y nazi están prohibidas por ley”.

“… recordar a las víctimas de los regímenes totalitarios y reconocer y divulgar el legado común europeo de los crímenes cometidos por las dictaduras comunista, nazi y de otro tipo es de vital importancia para la unidad de Europa y de los europeos, así como para consolidar la resiliencia europea frente a las amenazas externas actuales”. 

“ Recuerda que los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones… y condena en los términos más enérgicos los actos de agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios”. 

“Pide a todos los estados miembros de la Unión que haga una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi”.

“Pide una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes fascistas y estalinistas”.

“Expresa su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública y con fines comerciales, y recuerda que varios países europeos han prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas”. 

Estos párrafos forman parte de una extensa resolución del Parlamento Europeo aprobada el 19 de setiembre de 2019 -con 602 votos a favor, 40 votos en contra y 17 abstenciones – y que lleva por título “Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa”. No es la primera vez que escribo sobre esta cuestión, pero teniendo en cuenta lo que está ocurriendo en España me parece necesario insistir. 

Una resolución del Parlamento Europeo carece de fuerza normativa, lo que significa que los Estados miembros no están obligados a incorporar en su ordenamiento jurídico cada una de sus recomendaciones. Por ejemplo, no están obligados a retirar los nombres de las calles o plazas que glosen la memoria de criminales y dictadores de los regímenes comunistas o nazis;  pero los demócratas europeos sí estamos vinculados políticamente por una resolución que afecta –los parlamentarios de todos los países la han votado- a todos los Estados miembros de la UE. Dicho de otra manera: España no pueden obviar que el Parlamento Europeo, el único órgano europeo que es elegido democrática y directamente por los ciudadanos europeos, ha determinado que el comunismo y el nazismo son regímenes totalitarios homologados, ambos culpables de asesinatos en masa y de los más graves crímenes contra la humanidad.

Aunque Sánchez lo oculte, los españoles no  podemos ignorar que el Parlamento Europeo ha aprobado por una inmensa mayoría una resolución que homologa al nazismo y al comunismo y que los condena por igual al considerarlos culpables de los crímenes más horrendos contra la humanidad, y que, de igual modo, condena de forma tajante a quienes aun hoy y desde la esfera pública siguen honrando la memoria de los criminales.

Por eso mismo los españoles no podemos obviar que en el Gobierno de España hay ministros (y un vicepresidente) que defienden una ideología comunista que el Parlamento Europeo ha determinado que es culpable de violaciones masivas de los derechos humanos. 

Soy  leninista “a mucha honra”; y si en España se dieran “las mismas condiciones” que en la Rusia de 1917 (proceso revolucionario) “indudablemente iría mañana al palacio de la Zarzuela y haría lo mismo que Lenin le hizo al Zar”. Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista, que gobierna en coalición con Pedro Sánchez. Elegido por el PSOE vicepresidente de la Comisión de Reconstrucción tras la primera ola de la pandemia. Eso es lo que tenemos en el Gobierno de España.

Los españoles no podemos ignorar que Sánchez ha convertido a España en una anomalía europea. No podemos olvidar que nuestros socios europeos miran con preocupación los ataques contra las libertades, contra la separación de poderes, contra el control parlamentario… que está perpetrando el Gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez. 

Sánchez ha convertido a España en la anomalía democrática europea. Los españoles ya estamos pagando las consecuencias en términos de ausencia de libertades; mañana o pasado las pagaremos también en términos económicos, porque Europa y sus instituciones no van a consentir que los comunistas vuelvan a poner en riesgo la democracia europea. Al tiempo. 

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