martes, junio 28, 2022

¿Qué está pasando entre Serbia y Kosovo?

La denominada «crisis de las matrículas» estalló hace unos años cuando la policía de Serbia empezó a quitar las matrículas kosovares de los vehículos que entraban al país

La tensión entre Serbia y Kosovo es cada vez mayor, incluso representantes de la Unión Europea y la OTAN han tenido que pedir calma tras los choques armados que ha habido entre ambos.

Este conflicto comienza cuando Kosovo decide desplegar sus fuerzas especiales el pasado lunes cerca de Jarinje y Brnjak, dos pasos fronterizos entre Kosovo y Serbia. Estas dos zonas están pobladas por serbios que no aceptan la autoridad del gobierno de Pristina (capital de Kosovo).

Este despliegue de tropas provocó el enfado de los serbios ya que, además, Kosovo añadió la prohibición de la entrada de vehículos con matrícula serbia en su territorio. Kosovo explicó que esta es una medida recíproca respecto a las de Serbia.

La crisis de las matrículas

La única forma de acceder a Kosovo es sustituir las matrículas serbias por unas «temporales», válidas durante 60 días, además del pago de unos cinco euros, una medida que causó tensiones en el norte de Kosovo, poblado por una mayoría serbia.

La policía de Serbia lleva años quitando las matrículas kosovares de los vehículos que entran a Serbia, y la decisión de Pristina parece una respuesta a esa política.

Los serbios kosovares y Belgrado aseguran que la medida afecta a la libertad de movimientos y las actividades económicas, sanitarias y otras de la población serbia en Kosovo, antigua provincia serbia de mayoría albanesa que en 2008 proclamó su independencia, pero que Belgrado no reconoce.

Las autoridades kosovares aseguran que la medida se aplica tras expirar un acuerdo de 2016 con Serbia sobre las matrículas, y que es «de reciprocidad», en respuesta a lo que realiza Belgrado en su territorio.

Las tropas de la OTAN en Kosovo (KFOR) tuvieron que aumentar una semana después del estallido de esta crisis sus patrullas en el norte de ese territorio.

«La KFOR ha aumentado el número y la duración de sus patrullas en todo Kosovo, incluido el norte», señalaba un comunicado de la misión de la OTAN en ese territorio que se declaró independiente de Serbia en 2008.

La KFOR afirmó que sigue de cerca la situación y está centrada en la aplicación de su mandato para garantizar «la seguridad y la libertad de circulación a todas las comunidades que viven en Kosovo».

Serbia elevó el domingo la alerta de sus unidades militares y policiales en las cercanías de la frontera con Kosovo, un país que no reconoce, y helicópteros y cazas serbios sobrevolaron cerca de la frontera común.

La UE pide «soluciones para calmar la situación»

Tras la tensión que generó el despliegue de tropas, la Unión Europea pidió el domingo una desescalada incondicional entre Serbia y Kosovo.

«Serbia y Kosovo tienen que desescalar incondicionalmente la situación sobre el terreno, retirando inmediatamente las unidades especiales de policía y desmantelando los controles de carretera. Cualquier otra provocación o acción unilateral y descoordinada es inaceptable», indicó el alto representante de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Josep Borrell en un comunicado en nombre de los Veintisiete.

Borrell pidió a ambos que encuentren «soluciones para calmar la situación y acordar el camino a seguir», un proceso que la UE se ha comprometido a apoyar y para el que ofrece una plataforma de diálogo en el que ambos países pueden tratar cuestiones «relacionadas con la libertad de circulación y las matrículas».

«Esperamos que tanto Kosovo como Serbia vuelvan a fomentar un entorno propicio para la reconciliación, la estabilidad regional y la cooperación en beneficio de sus ciudadanos. Esto es crucial para alcanzar un acuerdo global y jurídicamente vinculante sobre la normalización de sus relaciones, que es necesario para que ambos avancen en sus respectivos caminos europeos», dijo Borrell.

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