miércoles, diciembre 1, 2021

¿Qué es un ERTE?

El término es de los más escuchado en España durante la pandemia. Las empresas siguen optando por esta figura jurídica para reducir costes.

El Expediente de Regulación Temporal de Empleo, más conocido como ERTE, es una medida de flexibilización laboral que habilita a la empresa para reducir o suspender los contratos de trabajo en momentos complicados. De esta manera se posibilita prescindir de parte de la plantilla, o reducir su jornada laboral, el tiempo que sea necesario para que la empresa supere sus dificultades. Tras ello, y superada la crisis, se procede a su reincorporación a los mismos puestos de trabajo.

Se encuentra incluido en el Estatuto de los Trabajadores y establece la suspensión del contrato de trabajo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción y las originadas por razones de fuerza mayor. Un ejemplo claro de esta última es la crisis sanitaria generada por la COVID-19 en España, que popularizó el término ERTE.

El procedimiento de suspensión de contrato por causas de fuerza mayor se inicia mediante solicitud de la empresa, acompañada de los medios de prueba. Además, la empresa debe comunicar la decisión a los representantes legales de los trabajadores.

Distintas modalidades

Hay varios tipos de ERTE. Por un lado, la suspensión de la actividad laboral. Es decir, cuando el trabajador afectado pasa a estar en desempleo, correspondiéndole una prestación equivalente al 70% de su sueldo durante los seis primeros meses de vigencia y del 50% a partir del séptimo mes. El pago corre a cargo de la Seguridad Social. Además, hay que tener en cuenta que el trabajador no consumirá su propio paro durante el periodo en que se vea afectado por el ERTE, siempre y cuando el mecanismo jurídico se haya activado por causas de fuerza mayor.

Otra clase de ERTE supone la reducción de la actividad laboral. O lo que es lo mismo, cuando el ERTE no supone la suspensión del trabajo sino, simplemente, su reducción. En este caso la empresa seguirá abonando el salario del trabajador que corresponda con su nueva jornada. La parte del sueldo que deja de cobrar es asumida por la Seguridad Social.

Aunque ahora hay que añadir un tercero, el ERTE por limitación de actividad, donde los pagos de la Seguridad Social se realizan de forma gradual, dependiendo del mes en cuestión. Por el momento, estará vigente hasta el 31 de enero. 

El ERTE busca beneficiar tanto a la empresa como al empleado. A las compañías les ayuda a reducir considerablemente sus costes laborales durante un período, como ya hemos dicho, de complicación. De esta manera, no tienen que tomar decisiones drásticas de despido. Algo que, obviamente, ayuda al trabajador, al evitar el despido y contar con el compromiso legal de la empresa de volver a incorporarlos a sus puestos de trabajo.

Por último, hay que diferenciar ERTE de ERE. La principal distinción es la temporalidad y radica en sus propios nombres. Mientras que ERTE es Expediente de Regulación Temporal de Empleo, el ERE es un Expediente de Regulación de Empleo. Este último, recogido también en el Estatuto de los Trabajadores, se aplica principalmente cuando la empresa cesa totalmente su actividad (aunque también puede hacerse si no se echa el cierre) y provoca despidos efectivos, firmes en todos los casos, sin posibilidad de que el trabajador pueda volver a recuperar el trabajo en cuestión.

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