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Putin no es Rusia

Manifestante rusa sostiene un cartel que dice 'Soy ruso, lo siento' en una protesta en Los Ángeles (Estados Unidos). / EFE

Veo mucho odio injustificado hacia el pueblo ruso. «Putos rusos, qué locos están», escucho muy a menudo desde el pasado jueves a gente que no ha tratado con un ruso de a pie y no se ha preocupado por el conflicto en el este de Ucrania en su vida. Pero da igual, es lo que toca ahora. Es el tema del momento. Y hay que posicionarse y opinar, lo dicen los grandes medios de comunicación.

Sí. La reacción militar de Putin en Ucrania es desmesurada. Para mí, está fuera de lugar, pese a las continuas presiones y chantajes que lleva recibiendo de Occidente desde hace tiempo. Pero ¿qué culpa tendrá el ruso medio? He vivido más de tres años en Rusia, y personalmente no conozco a nadie que apoye esto. En Rusia hay de todo. Gente afable, familiar y acogedora. Y gente rancia, grosera e insoportable. Pero como en todos los países en los que he estado en mi vida. Por supuesto, alguno habrá que apoye la guerra, incluso alguno que justifique los ataques (sus motivos tendrá), pero generalizar siempre es deleznable y no solo cuando nos afecta a nosotros, a nuestro colectivo o a nuestra nación. «Españoles franquistas», «españoles genocidas», ¿os suena? Pues esto es lo mismo.

«Los rusos estarán encantados de la guerra. Les flipa la violencia y beber vodka», afirma algún iluminado desde el sofá de su casa después de ver cuatro vídeos en La Sexta (son los medios y los políticos los que generan estos malditos clichés). Pero todo lo contrario. El ruso medio está acojonado, con una guerra al lado de casa y con unas sanciones económicas (caída del rublo, código SWIFT, vuelos, eventos deportivos, etc.) que van a destrozar su ya de por sí complicada vida. Temen el aislamiento del mundo por el mero hecho de ser rusos y por tener de presidente a Putin, para encima tener que aguantar el odio de algunos que lo más cerca que han estado de la cultura rusa es de una «ensaladilla».

Estigmatizar a una persona por su lugar de nacimiento (España, China, Rusia o EE.UU.), por la orientación religiosa de su país (católicos, judíos o musulmanes) o por quién mueva los hilos de su país (Putin, Sánchez o Trump) es injusto. Siempre me ha parecido una grotesca forma de racismo.

Javier Sanz es licenciado en periodismo por la Universidad Villanueva de Madrid. Comenzó su carrera profesional en la primera televisión hispano-árabe de España, donde presentó los informativos (Córdoba Internacional TV). A la par, colaboró con diferentes medios de comunicación, entre ellos Intereconomía y Gestiona Radio. Tras ello, pasó cuatro años en el extranjero (Irán y Rusia) donde ejerció de presentador, editor y corresponsal de informativos tanto en Hispan TV como RT, lo que hizo que se especializara en política internacional. En su experiencia en Moscú, realizó la cobertura del Mundial de Rusia 2018. Ahora ejerce como jefe de redacción de El Liberal.
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