domingo, febrero 25, 2024
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Prisión incondicional para el yihadista que asesinó a un sacristán en Algeciras con un machete

El magistrado atribuye a Kanjaa delitos de asesinato y lesiones con fines terroristas, que podrían acarrear una condena de prisión permanente revisable

El juez de la Audiencia Nacional Joaquín Gadea ha decretado prisión incondicional por delitos de terrorismo para Yassine Kanjaa, detenido tras asesinar el pasado miércoles a un sacristán y herir a cuatro personas, entre ellas un sacerdote, a las que atacó con un machete en dos iglesias de Algeciras (Cádiz) al grito de «muerte a los cristianos» y «Alá es grande».

El magistrado de refuerzo del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, que ha adoptado esta decisión a instancias de la Fiscalía, atribuye a Kanjaa delitos de asesinato y lesiones con fines terroristas, que podrían acarrear una condena de prisión permanente revisable.

Los indicios recabados hasta ahora llevan al juez a concluir, «desde la provisionalidad de este momento procesal», que este joven marroquí de 25 años se identificaría con «un perfil de terrorista autoadoctrinado que actúa de modo individual no vinculado directamente con una organización terrorista», pero que «lleva a cabo su acción en nombre del fenómeno yihadista al que tantos se adhieren de forma remota, generando un ataque violento que causa terror en la sociedad y desestabiliza la paz social«, según fuentes de la Audiencia Nacional.

Kanjaa, originario de un pueblo entre Ceuta y Tánger y que tenía abierto un expediente de expulsión tras entrar a España irregularmente en 2019, fue detenido el pasado miércoles como presunto autor del ataque con un machete de grandes dimensiones y al grito de Alá en dos iglesias de Algeciras, la Parroquia de San Isidro y en la Iglesia Nuestra Señora de la Palma.

El sacristán Diego Valencia fue asesinado y varias personas resultaron heridas, entre ellas el sacerdote Antonio Rodríguez y un ciudadano marroquí.

Ataque yihadista contra sacerdotes y también contra musulmanes

El juez cree que los indicios recopilados hasta el momento sustentan que la actividad desarrollada por el detenido se puede calificar «como un ataque yihadista dirigido tanto contra sacerdotes que profesan la fe de la Iglesia Católica como contra musulmanes que para el investigado no siguen los preceptos del Corán«, según las fuentes.

Por el momento todo parece indicar que Kanjaa habría actuado solo y sin ayuda de terceros, como él mismo ha reconocido en su declaración, en la que ha descartado que haya sido dirigido por otras personas o que haya jurado lealtad a ningún grupo terrorista. La acción no fue reivindicada por el Dáesh, que, sin embargo, sí se hizo eco de ella a través de medios afines.

El juez no percibe contradicciones, salvo en elementos periféricos del relato, en sus declaraciones ante la Policía y en la Audiencia Nacional, y cree que es capaz de reproducir en esencia su acción.

Según el juez, su conducta «fue consciente». Con objetivos definidos y «teniendo la opción de causar unos daños mayores, focaliza su acción concretamente sobre los sujetos a quienes ataca, a los que elige de forma deliberada». Primero, los sacerdotes, «reconociendo que su intención era matar» a todos los que estaban en la iglesia; y después «centra su ataque contra un marroquí al que considera infiel, al creer que estaba ante un marroquí converso, por no practicar la auténtica religión, y al que agredió con intención de matarle».

Plenamente radicalizado tras un «rápido adoctrinamiento»

El análisis de su actividad en redes sociales, el contenido de su móvil y las declaraciones de los testigos permiten inferir que Kanjaa mantiene un compromiso «implícito» con su visión del islam y que está «plenamente radicalizado en terrorismo yihadista» tras sufrir un «rápido» adoctrinamiento ideológico que ha culminado en la comisión de acciones violentas, «provocando, consciente e intencionadamente el mayor daño posible», según el juez.

Hasta el momento del ataque no había aparecido como peligroso en la inteligencia policial ni se había visto inmerso en ningún tipo de altercado o incidente, si bien ello no impide, dice el juez, que no se aprecie en él un proceso de radicalización religiosa.

Kanjaa residía en Algeciras en una vivienda ocupada, abandonada y prácticamente en ruinas, junto a otros dos jóvenes, que detectaron que se estaba poniendo «cada vez más agresivo, más paranoico y más raro».

Deslizaron también la posibilidad de que sufriera algún trastorno mental y al respecto fuentes han indicado que si después de ser examinado por el forense de la Audiencia Nacional se le ha permitido declarar «es que estaba en condiciones de hacerlo», sin perjuicio, han matizado, de que se le pueda someter a una examen pericial a lo largo de la instrucción. 

 
 
 
 
 
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Fuente: EFE

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