lunes, agosto 8, 2022

Plata, más plata, para Rufián

Hace unos días surgió el incidente respecto al proyecto del Gobierno de imponer a las plataformas digitales un 6% de contenido en catalán. El entorno de la vicepresidenta económica del Gobierno anunciaba que no era legalmente posible la imposición del citado cupo a aquellas plataformas vinculadas a sociedades que no son residentes en nuestro país. Inmediatamente salió Rufián a la tribuna y, por enésima vez, amenazó a Pedro Sánchez: o hay cupo del 6%, o se acabó el apoyo de los separatistas catalanes en el Parlamento al Gobierno español

No era necesario ser un lince para entrever cómo se acabaría resolviendo incidente descrito. Y, efectivamente, así ha sido. Un fondo estatal pagará a las plataformas el coste económico que les suponga cumplir con el cupo del 6% exigido por Rufián. Vuelve a repetirse el ruinoso bucle que caracteriza a la presente legislatura: chantaje de los separatistas catalanes al Gobierno español y pago por éste -es decir, por todos los españoles- del importe exigido por aquellos. Plata, más plata para Rufián y los suyos.

Sucede que lo expuesto no ha sido sino la guinda del precio pagado por Pedro Sánchez para sacar adelante los Presupuestos para 2.022, pues en el camino ha tenido que soltar más coimas a los insaciables correligionarios de Rufián. Como ejemplo, las cifras de inversión pública para el año que viene. Cataluña se lleva 2.430 millones de euros, importe que dobla lo destinado para Madrid -tan solo 1.151 millones de euros-. Sea cual sea el criterio que se utilice para analizar las cifras expuestas, su falta de justificación es evidente.

Si acudimos a la población de cada Comunidad, en Cataluña reside solo un 10% más de ciudadanos que en Madrid ¿Por qué se lleva entonces el doble de la inversión pública? Si acudimos al PIB regional, el de Madrid, el de Madrid supera en un 16% al de Cataluña ¿Por qué se lleva entonces el doble de la inversión pública?

Esa mujer genial llamada María Jesús Montero que se ha atrevido a justificarlo. Pero la ministra de Hacienda se ha desnudado al intentar justificar el importe de inversión pública destinado a Cataluña en los Presupuestos. Según ella, estaría plenamente justificado, pues representa exactamente el mismo porcentaje que supone el PIB catalán respecto del estatal. Ha estado ciertamente torpe, porque utilizando el propio argumento de la Ministra de Hacienda, queda a las claras que la Comunidad de Madrid ha sido duramente penalizada. Es así, dado que el porcentaje de inversión pública destinada a Madrid es menos de la mitad de la que le correspondería en función del peso relativo de su PIB regional.

 En fin, esto es lo que hay. Dinero y más dinero -siempre público- para sufragar el apoyo parlamentario del separatismo catalán a Pedro Sánchez. Y, por supuesto, aquél al que no le parezca bien es un troglodita añorante del pasado o un desequilibrado ¿verdad Calviño? Ahí ha estado bien el alcalde Madrid. Querida vicepresidenta, lo auténticamente desequilibrado son tus cuentas. Entre ellas, tu previsión de crecimiento de la economía española en este año, previsión que en cuestión de semanas va a desnudarte también.

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