jueves, mayo 23, 2024
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El plan de Trump para impugnar el resultado de las elecciones en Estados Unidos

La campaña del todavía presidente prepara acciones judiciales para dar un vuelco a los resultados electorales en varios estados clave

El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, instruyó este lunes a todos sus subordinados a que investiguen supuestas irregularidades en las pasadas elecciones presidenciales antes de que los resultados sean definitivos.

«Autorizo a investigar denuncias sustanciales de irregularidades en el voto o en la tabulación del voto antes de la certificación de las elecciones en sus jurisdicciones en ciertos casos, como ya he hecho yo en instancias específicas», dijo Barr en un memorando a sus fiscales.

«Dichas investigaciones y revisiones pueden realizarse si existen denuncias claras y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, podrían potencialmente afectar al resultado de una elección federal en un estado concreto», añadió.

El fiscal general (ministro de Justicia) del presidente, Donald Trump, instruyó también a sus fiscales a descartar denuncias de casos que, de ser ciertos, no afectarían al resultado final, ya que estos pueden retomarse una vez certificados los resultados.

En el memorando, Barr mostró su preocupación por los protocolos existentes en el Departamento para una investigación de este tipo, que señalan específicamente que no deben activarse hasta que los resultados son oficiales.

Barr consideró estos protocolos, que tienen como objetivo que sean los estados y no el Gobierno federal quien decida las elecciones, «pasivos y demorados», y dijo que «pueden dar lugar a situaciones en las que una mala conducta electoral no pueda rectificarse de manera realista».

Con esta orden, Barr puso a los fiscales federales al servicio de la estrategia de Trump, que no ha reconocido su derrota en los comicios de la semana pasada frente al presidente electo, Joe Biden, y denuncia sin pruebas un fraude electoral de grandes dimensiones.

La campaña del mandatario saliente y el Partido Republicano han interpuesto más de una decena de demandas -algunas ya retiradas- en varios estados denunciando supuestas irregularidades, pero aunque esos casos fuesen ciertos no parecen ser suficientes para revertir el resultado.

Para ganar las elecciones en los tribunales, Trump debería darle la vuelta al escrutinio en Pensilvania, Georgia y Nevada o Arizona, todos ellos estados en los que Biden ya ha sido declarado ganador o lidera el escrutinio de forma clara.

El caso de Arizona

Uno de los estados donde el resultado electoral está siendo contestado con más fuerza por parte de la campaña de Trump es Arizona. Después de que la campaña del presidente de Estados Unidos presentara una demanda contra el condado de Maricopa por votos supuestamente no contados, los simpatizantes de Trump trabajan sin descanso para recabar pruebas entre los habitantes de la zona.

Llamadas de varias horas, videoconferencias, cadenas de correos «interminables» y encuentros en persona son algunas de las maneras en las que los trabajadores y voluntarios de la campaña de Trump han estado pasando los últimos días, desde que empezaron a «detectar indicios de fraude en los centros de votación», explica un empleado. «Durante los tres primeros días tras las elecciones, no asistieron republicanos como observadores a un centro de conteo: solo demócratas e independientes», argumenta esa fuente, que tiene un cargo elevado dentro de la campaña en el estado de Arizona.

La campaña de Trump señala dos grandes circunstancias por las que «muchos» votos favorables a los republicanos habrían sido anulados en Arizona. El primero de ellos tiene que ver con un tipo de rotulador que algunos ciudadanos utilizaron a la hora de emitir su sufragio y que supuestamente hace que los votos se invaliden. Incluso acusan a simpatizantes demócratas de haber retirado los bolígrafos de los centros de votación y haberlos sustituido por este tipo de rotuladores «para que el voto fuera nulo».

Los republicanos también se quejan de un software que presuntamente cambió los votos en una «treintena» de estados, entre ellos los territorios clave de Nevada, Arizona, Minnesota, Michigan, Georgia y Pensilvania. La denuncia viene motivada por un error humano en Michigan con ese software que provocó que varios votos cambiaran de opción. Las autoridades de este estado señalan, sin embargo, que los comicios allí «se llevaron a cabo de manera justa, eficaz y transparente y son un reflejo exacto de la voluntad de los votantes».

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