viernes, agosto 19, 2022

Madrid: la autonomía que menos impuestos cobra a las rentas bajas

La Comunidad Valenciana es la que más grava a los contribuyentes que ganan más

El Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2021 elaborado por el Registro de Asesores Fiscales (REAF) del Consejo General de Economistas (CGE) constata que actualmente existen 858 medidas distintas para los tributos cedidos y cruzar la frontera entre una región y otra determina importantes diferencias en IRPF, herencias o donaciones. En dicho estudio se recoge el comportamiento de los principales impuestos autonómicos —IRPF, Patrimonio o Sucesiones— en cada territorio. Un año más, Madrid se coronó como la autonomía con la fiscalidad más atractiva del país.

El Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas ha lamentado que las comunidades autónomas hayan tomado pocas medidas fiscales relativas al covid, así como el importante exceso regulatorio con las 858 medidas dispersas.

La Comunidad Valenciana es la que más grava a los contribuyentes que ganan más; Madrid la que menos. La región de la capital también es la que tiene la menor presión sobre las rentas más bajas, junto a Canarias, La Rioja y País Vasco; Navarra y Cataluña la mayor.

Los economistas constatan que la competencia fiscal a la baja solo se generaliza en sucesiones y donaciones; en renta y patrimonio unas suben y otras bajan y, en transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, la tendencia dominante es a incrementarlos.

Además, han recordado que la reforma de la financiación autonómica, que lleva aparejada una reforma de los tributos ligados a ella, no admite más demora y que hay infinidad de páginas de boletines autonómicos llenas de, en algunos casos, teóricos beneficios fiscales sometidos a multitud de condiciones que, al final, afectan a muy pocos contribuyentes.

En lo que respecta a la fiscalidad ambiental, las comunidades han tomado, simultáneamente, dos caminos destinados a un mismo fin: gravar, aunque de forma desordenada, el uso del agua, las emisiones de gases, los residuos y la utilización de recursos naturales, y, al mismo tiempo, ir introduciendo beneficios fiscales en renta para conductas ambientales positivas.

Los economistas observan que en el IRPF, las principales diferencias se producen por la regulación de las tarifas, con multitud de deducciones y coste recaudatorio limitado para favorecer la natalidad, ayudar a contribuyentes que tienen que atender situaciones especiales de discapacidad, intentar paliar la despoblación rural o favorecer comportamientos positivos para el medioambiente.

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