lunes, septiembre 27, 2021

Los expertos advierten de que no habrá inmunidad de grupo hasta que no se vacunen los menores de 12 años

La variante delta ha hecho incrementarse el porcentaje de población necesario para alcanzar la protección de rebaño por encima del 70%

Olvídense de la cifra mágica del 70%. Los científicos indican que el avance de la variante delta del coronavirus hará necesario vacunar a un mayor porcentaje de población para alcanzar la ansiada inmunidad de grupo. Incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitía la semana pasada que «probablemente» asís será.

Esto podría no parecer demasiado grave. Teniendo en cuenta que muchos expertos sitúan la nueva proporción de la población a la que hay que vacunar en torno al 90%, esta circunstancia supondría, es verdad, un retraso en la inmunidad de grupo, pero ese tiempo extra transcurriría con toda la población mayor y de riesgo ya protegida.

El problema es que pasar del 70% al 90% no es solo una cuestión de tiempo. La nueva meta implicaría necesariamente vacunar a los menores de 12 años, que suponen el 11% de la población española, una edad para la cual todavía no hay aprobado un antídoto. También es, además, una franja de edad que algunos miran con reparos a la hora de valorar la conveniencia de administrarles la vacuna una vez que esta sea autorizada.

Hay, además, una dificultad añadida y es que llegar a los últimos grupos de población sin vacunar es todo un reto. Por una parte, están los que se niegan en redondo a recibir el pinchazo, que según algunas encuestas supondrían un 4% de los españoles. A este colectivo hay que añadirles a aquellos que presentan dificultades logísticas y a los que no pueden vacunarse por problemas de salud. Por tanto, pasar el 80% de inmunizados sin instaurar la vacunación obligatoria parece virtualmente imposible.

Además, incluso en el caso de que se lograse llegar al 90% de los españoles vacunados, en el tiempo que transcurriera hasta entonces los contagios se seguirían produciendo, ya que, especialmente ante la variante delta, los antídotos no impiden que una persona pueda infectarse (aunque sí la protegen de la enfermedad grave) ni que pueda contagiar a otros.

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