sábado, diciembre 3, 2022
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Las estructuras de poder en Irán

Tras estas últimas revueltas en Irán palabras como “Ayatollah”, “Guardianes de la Revolución”, “Consejo de Guardianes”, “Basij” etc…están salpicando los titulares de la prensa occidental pero ¿qué son estas instituciones y qué funciones poseen?.

La Revolución Islámica de Irán transformó las estructuras de poder de dos maneras. Frente a un poder político institucional cuya función es hacer que el país avance administrativamente y en la cual la separación de poderes es un reparto de jurisdicciones entrelazadas y entroncadas con el poder religioso, nos encontramos con la existencia de unas instituciones de supervisión y coordinación que es el auténtico estado.

A la cabeza de las instituciones y este poder se encuentra el Líder Supremo, Seyyed Alí Jamenei con poderes absolutos: es el jefe del estado (con poderes efectivos), comandante supremo de las fuerzas armadas, nombra al jefe de la Justicia, al Consejo para el Discernimiento (cuyo objetivo es mediar entre el gobierno y el Consejo de Guardianes) y a la mitad del Consejo de Guardianes (6 alfaquíes nombrados por Jamenei y 6 juristas nominados por el poder judicial y cuyo objetivo es supervisar las leyes para que estén acordes a la Constitución revolucionaria y a la Sharía), ratifica la elección del presidente de la República y tiene derecho de veto sobre las propuestas. Es invulnerable, su cargo es vitalicio y sólo la Asamblea de Expertos (que elije y fiscaliza sus actuaciones, puede cesarle).

Estas palancas de poder del Rahbar hacen que tenga el poder supremo sobre el flujo de poderes del estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial pero también de los medios de comunicación y un fuerte influjo sobre las opiniones de la gente al controlar tanto la religión y sus manifestaciones públicas como los hechos culturales seculares, de tal forma que el dominio es total.

Aparte de estos poderes posee también el control absoluto de los Pasdarán (los cuerpos de los Guardianes de la Revolución Islámica), la Brigada Al Quds (sus fuerzas especiales) y la Shardast (servicio de inteligencia militar) que opera tanto dentro como fuera de Irán. Los Pasdarán son el cuerpo militar ideologizado del país. Mientras que el ejército iraní defiende las fronteras y al país como cualquier cuerpo militar del mundo, los Pasdarán tienen como función defender el sistema islámico revolucionario tanto fuera, con intervenciones militares en escenarios estratégicos, como dentro protegiendo al sistema político de protestas, movimientos separatistas u opositores. 

La envergadura de los Pasdarán, que forman un ejército mejor entrenado y armado que las fuerzas armadas y cuya inversión es superior al propio ejército regular, hace que su poder sea omnímodo y una correa de ejercicio del poder que domina, protege y reprime a la sociedad, manifiesta su poder en escenarios externos y fiscaliza a los propios militares que dependen de sus estructuras estatales y no de la estructura política revolucionaria.

Aparte del Shardast existe la VEVAK iraní, un cuerpo de inteligencia gobernado por los ayatollah cuya estructura es civil y se dedica al espionaje clásico en todo el mundo: recolección, tratamiento de información y planificación así como guerra electrónica aunque ponen especial hincapié en el control de las colonias de inmigrantes iraníes en la búsqueda de opositores.

Al mismo tiempo existe otro cuerpo militar llamado Basij, esta es una serie de unidades voluntarias de formación militar auxiliar, paramilitar y donde pueden formar hombres y mujeres (en unidades segregadas), su función es descargar al ejército iraní y a los pasdarán. Su función aparte de militar es social y se compone de estudiantes y voluntarios.

Este grupo, que se dedica a realizar labores de seguridad en santuarios, zonas rurales donde el estado tiene una presencia débil y en zonas calientes como unidades de reserva en las fronteras de Irak, Afganistán o Pakistán, es uno de los grupos militares más numerosos del país y han tenido presencia en Siria, Irak o Yemen ya que tras la reforma de 2007 pasó de ser un cuerpo cuya ventaja consistía en el ingente número de sus combatientes a profesionalizarse en pequeñas unidades de alto valor añadido que no sólo han luchado fuera sino que han formado parte de las fuerzas de represión en protestas.

Todos estos cuerpos, salvo la VEVAK, que tiene funciones internacionales. Quedaron muy desprestigiados en 2009 con la represión de las manifestaciones en la llamada “Revolución Verde” por el supuesto fraude que llevó a Ahmadineyad a un segundo mandato frente al candidato Mir Hussein Musaví y cuya represión dejó 55 muertos y 4000 detenidos. A pesar de las actuaciones de estos grupos en la defensa de Irak y Siria frente a DAESH, nunca han conseguido situarse en una posición de prestigio como la vivida anteriormente a 2009 ya que el pueblo iraní, muchos de ellos niños entonces (adultos ahora en esta nueva revuelta), percibieron a estos cuerpos como meros defensores del poder y las estructuras revolucionarias y no como fuerzas de seguridad estatales neutrales cuya función es velar por la paz y la seguridad.

Razón por la cual ahora, tras la muerte de Mahsa Amini y las grandes protestas sociales por la situación económica y la falta de futuro, la ira de los manifestantes se haya concentrado no sólo en el gobierno sino en estos cuerpos gubernamentales.

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