miércoles, octubre 5, 2022
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La suspensión de Borràs provoca un cisma en el independentismo: acusaciones cruzadas y denuncias de racismo

JxCat se divide entre quienes apuestan por abandonar la coalición que sostiene el Govern y los que prefieren evitar que la sangre llegue al río

La decisión de la Mesa del Parlament de suspender a Laura Borràs como diputada y presidenta de la cámara catalana ha ahondado la fractura en el independentismo, con virulentas acusaciones por el voto de ERC y la CUP, una situación que pone en apuros al Govern que preside Pere Aragonès.

Una hora y 45 minutos necesitó este jueves la Mesa para deliberar y votar la suspensión de Borràs, con los cinco votos a favor de PSC, ERC y CUP y un voto en contra, de la diputada de JxCat Aurora Madaula. Borràs se ha negado a dimitir, por lo que PSC, ERC y CUP han aplicado el artículo 25.4 del reglamento del Parlament, que prevé suspender a un diputado si le abren juicio oral por corrupción.

Pese a que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la envió a juicio por los delitos de prevaricación y falsedad documental, al fraccionar presuntamente contratos de la Institució de les Lletres Catalanes, Borràs ya lanzó una advertencia: «Los que me quieran muerta, me tendrán que matar y ensuciarse las manos».

Y eso es lo que ha ocurrido: media hora después de votarse su suspensión, compareció en el despacho de audiencias para protagonizar su declaración más dura contra ERC, la CUP y el PSC, a quienes acusó de actuar como «jueces hipócritas» al apartarla y de ser «cómplices» de la «guerra sucia» contra el independentismo. En los pasillos del Parlament, Borràs se vio arropada por el expresidente catalán Quim Torra, que dio a entender que JxCat debería «reflexionar» sobre su eventual salida del Govern.

¿Ruptura de la coalición?

La contundencia de las acusaciones de Borràs contra ERC y la CUP, sin embargo, no es compartida por una parte de su partido, JxCat, que le ha cedido a ella todo el protagonismo en la reacción a su suspensión, mientras otros dirigentes optaban por un perfil bajo, para evitar verse arrastrados por su beligerante estrategia.

No es casual: diversas fuentes de JxCat explicaron que en la reunión de la dirección del partido del pasado martes hubo consejeros y dirigentes de peso que le pidieron dar un paso al lado, para evitar un choque de trenes parlamentario. En esa reunión, el secretario general de JxCat, Jordi Turull, expresó su apoyo a Borràs, si bien dejó claro que este episodio no debe desembocar en una ruptura de la coalición de Govern.

Los sectores más unilateralistas de JxCat, con Borràs a la cabeza, serían partidarios de salir del Govern, pero esa opción, según las fuentes consultadas, no es ahora mismo la mayoritaria dentro de la ejecutiva del partido.

ERC se justifica

Por su parte, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, argumentó este jueves los motivos que han llevado a su grupo a apoyar la suspensión de Borràs, a quien ha reprochado que no se haya apartado voluntariamente del cargo para evitar este «espectáculo».

En el independentismo «no cabe la corrupción, cada milímetro de tolerancia con las sospechas y acusaciones de corrupción nos debilita como proyecto colectivo», alertó Vilalta, convencida de que la Mesa «ha actuado con coherencia, responsabilidad, preservando el Parlament», ya que la condescendencia con la corrupción «es una línea roja que no se puede cruzar».

ERC denuncia insultos racistas de seguidores de Borràs

Paralelamente, ERC denunció este jueves insultos racistas contra su diputada Najat Driouech, de origen marroquí, por parte de seguidores de la presidenta de Borràs, que se concentraron a las puertas del Parlament para protestar contra su suspensión.

El incidente se produjo cuando Driouech -nacida en Arcila (Marruecos) en 1981 y residente en El Masnou (Barcelona)-, junto a otros diputados de ERC, salió del Parlament y se encontró con un grupo de personas que seguían allí concentradas y la han increpado con gritos como «mora de mierda».

La sectorial de Ciudadanía y Migraciones de ERC lo denunció desde Twitter: «La islamofobia, el racismo y cualquier otra muestra de odio no pueden tener cabida en nuestra sociedad. Todo nuestro apoyo a la compañera Najat Driouech». «Si realmente queremos construir un país, no podemos permitir que este tipo de discursos se normalicen», añadió en su tuit.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, también se hizo eco del suceso: «El racismo es racismo, la ultraderecha es ultraderecha y el trumpismo es trumpismo tenga la bandera que tenga».

Fuente: EFE.

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