miércoles, agosto 17, 2022

Iguales

El desarrollo histórico ha ido acompañado por una mejora de la técnica, un desarrollo de las mejoras materiales aplicadas a todas las esferas de la vida, pero también de la ideología. En la ideología moderna, la mujer ha logrado el estatuto de ser igual al hombre, igual ante la ley pero también igual en dignidad, inviolable y, sobre todo, con la igualdad de oportunidades que le permite poder consolidar la mejora de su vida personal y tener la libertad de elección.

Gracias a la lucha constante y decidida de muchas mujeres, hoy forman parte del entramado social al mismo nivel que el hombre por lo que podríamos decir que los valores consignados en la constitución se han desarrollado en España de una forma muy consolidada y fuerte y perdura en el tiempo dando grandes frutos en el arte, la sociedad, la política o la vida castrense, científica etc.

No obstante, esa igualdad que la mayor parte de la sociedad española atesoramos y promovemos en nuestro día a día no es extensiva a la totalidad de la esfera internacional. Países, por ejemplo, de mayoría islámica tienen un estatuto de vida diferente para sus mujeres que, desde luego, no están equiparadas en derechos y obligaciones a los del hombre. Pensemos en Afganistán y en las consecuencias que tiene tener una mujer por elegir no tapar su cabello con un velo y manifestarse a favor de esa libertad que nosotros disfrutamos.

Paradójicamente, en los actos celebramos con motivo del Día de la Mujer, año tras año surge la polémica en torno a ese velo. Decenas de ciudadanas españolas musulmanas aprovechan para reivindicar el derecho a usar esa prenda y no ser juzgadas socialmente por ello. Reivindican que forma parte de su libertad religiosa y de su identidad, que lo usan por libertad propia y libre

Hoy podemos celebrar que tenemos una sociedad donde esas mujeres pueden elegir libremente cómo quieren ir vestidas y manifestarse a favor de ello. Pero no deja de ser curioso que hagan uso de esa libertad para reivindicar un derecho que ya les corresponde y no aprovechen para poner voz a otras mujeres y niñas que tienen que resignarse en silencio para preservar su integridad física. Afortunadamente también hay mujeres como Masid Alinejad que luchan por ser esa voz y que claman incansablemente para dar visibilidad a aquellas que no tienen más remedio que callar para vivir, aunque ello le haya costado el exilio y una vida acompañada de guardaespaldas.

Hoy celebramos y damos las gracias a todas esas mujeres valientes que nos han traído una sociedad igualitaria y que han antepuesto esa igualdad a sí mismas para que podamos disfrutarla mujeres y hombres. 

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