sábado, noviembre 26, 2022
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Falconianes

Pues nada, aquí estamos de vuelta en lo mismo: el nivel de los politicastros españoles cuya mayor obsesión es vender su producto ideológico como si relaciones públicas fueran y, de paso, vivir lo mejor posible, trincar al máximo y darse la buena vida. Curiosamente, les falconianes (seamos considerados) son una de las muestras de esta basura de sociedad política moderna, y no porque trinquen (como hacen todos) o vivan bien (qué menos) o se peguen unos viajazos que harían las delicias de cualquier hijo de vecino (que también), sino porque no se puede ser hipócrita

El problema está aquí en el hecho de que si esto lo hiciera cualquier otro político de mayor o menor estofa pues daría igual, porque tampoco se dedican a pontificar desde torres de marfil, pero es que aquí tenemos en estas cuatro pijas de viaje en USA y con ello al perfecto ejemplo de político-falso profeta. Hubo uno, de izquierdas curiosamente, que predicó con el ejemplo: el señor Julio Anguita, que incluso mandó en un programa de televisión a que los políticos cenaran en casa y no en esos restaurantes donde lo menos sabroso que se cocina es la comida. No sé si me explico.

En este caso, les falconianes, que son varios, son este espécimen de falso profeta cuya motivación fue la envidia y cuya total falta de talento hizo que sólo mediante la escalada política pudieran llegar a hacerse semejante plan de vida y viajazos. Porque, si estuviéramos en un país serio como ese al que han ido de visita y que por cierto odian a muerte, USA es el capitalismo en estado puro junto con Reino Unido y elles como que muy capitalistas no son, pero se van a Nueva York en vez de, no sé, a Tegucigalpa, La Habana o Nairobi.

Van a Nueva York, donde todo pijo, hípster y pseudointelectual va a saciar sus ojos de hormigón, alquitrán, más hormigón y más alquitrán. Pero claro, ese nivel suavón de turismo de consumir y tirar, de fotito de Instagram, es lo que les pega a las muchaches, a las que desde luego no las veo en los Museos Vaticanos o en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas (no dan para tanto).

Elles, que le dicen cómo hablar usando esa neolengua orwelliana que tan bien queda en la novela distópica 1984 pero que tan cursi y repelente suena en vivo y en directo. Elles, que le dicen que no coja el coche porque contaminan (y desde luego con la que se nos viene encima sin el petróleo ruso y sin el petróleo argelino, gracias a las cábalas de Pedro Sánchez, va a ser que mejor ir andando en bici), son las mismas que se cogen el avión hasta para ir a cagar. Elles son los mismes que le dicen a usted que no coma carne, pero que luego en la feria de Sevilla no le hacen asco a unas buenas lonchas de jamoncito del bueno o que se hacen una pedazo de parrillada en el balcón que haría las delicias del mayor carnívoro de Argentina (pueblo junto con el sudafricano que más carnívoro es).

En definitiva, el falconiane es un hipócrita y un falso profeta, son unes vividores a las que les ha tocado la lotería a costa mía y de usted que me lee y que aunque no les haya votado les sufre en su bolsillo. Porque de NUESTRES impuestes que pagames queramos o no (porque hasta comprando una botellita de agua pagamos un IVA) elles sacan sus caprichitos y sus constantes mentiras con sus subsecuentes redes clientelares que se convierten en cuarteles de invierno desde donde acosar cuando no tengan el poder.

Lo peor de todo es, sin embargo, la distorsión de la realidad y la incapacidad de asumir responsabilidades propias culpando a los demás de sus errores y criticando a aquel que les afea una conducta indecorosa en política donde la imagen es importantísima y donde la mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo, pero estas actitudes pueriles que son normales en jóvenes infantes no lo son en adultos que además forman parte de una casta cuya función es gobernar y que por ende tiene la vida resuelta.

Hemos dejado pasar a lo peor de varias generaciones a regir los destinos de más de 40 millones de almas que sufren en nuestra piel de toro. Que sufren por el gas, la luz, el agua, la gasolina, la inflación y el encarecimiento de la vida siendo que esto no es culpa de Franco o de Hitler, sino de una gestión pésima y chupiguay de gente que no entiende dónde está, gente que simplemente está ahí por la aclamación de una masa embrutecida que no tiene ni el Bachillerato y cuya ESO encima, aparte de ser casi regalada, es un mero panfleto para idiotas que sólo suspende el que deja la hoja en blanco.

Tenemos a la peor generación de la historia en todos los niveles y donde más se ve la mugre psicológica y el lavado de cerebro sectario es en estas falconianes de alto standing político (aunque también social y mediático) que se creen que tienen el derecho de hacer lo que quieran en nuestra cara cachondeándose de nosotros. Quousque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?

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