lunes, julio 22, 2024
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Estados Unidos: un último debate más inteligible pero igual de enrocado

Trump le reprochó a Biden que, si se presentó a presidente fue por la gestión de la Administración Obama, mientras que el candidato demócrata acusó al republicano de mala gestión de la pandemia

Tuvo que ser en su segundo cara a cara cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el aspirante demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, por fin debatieron, tras un caótico primer encuentro, aunque mostraron sus diferencias irreconciliables en casi todos los asuntos, como la pandemia, la inmigración y el racismo.

El tono de este segundo debate, celebrado en Nashville (Tennessee), nada tuvo que ver con el primero, celebrado el 29 de septiembre en Cleveland (Ohio), que estuvo marcado por las múltiples interrupciones, sobre todo de Trump, y un ambiente muy crispado, que motivó que en el encuentro de esta noche se silenciaran los micrófonos en algunos momentos.

El cara a cara fue tenso pero se respetaron los turnos en general y, aunque hubo alguna que otra interrupción, no llegó a romper el ritmo del debate.

La vacuna, lista en semanas, según Trump

Aun así, ambos aspirantes mostraron visiones completamente opuestas, como en la gestión de la pandemia, sobre la que ambos dibujaron un panorama muy distinto.

Por una parte, Trump quiso hacerse valedor de su experiencia tras haber pasado su enfermedad. «Soy inmune, cada vez más gente se está recuperando», subrayó el presidente, quien anunció que había contraído la enfermedad dos días después del primer debate con Biden el pasado 29 de septiembre en Cleveland, lo que hizo que se cancelara el segundo cara a cara programado para el 15 de octubre en Miami. «Se irá y conforme lo digo estamos dando la vuelta a la esquina -indicó-. Se está yendo».

El presidente auguró, además, que habrá pronto una vacuna contra el COVID-19: «Creo que (habrá una vacuna) dentro de semanas, y será distribuida muy rápido […]. Está lista», aseguró Trump. Interpelado por la moderadora del debate, Kristen Welker, el presidente reconoció que no tiene «garantías» de que la vacuna vaya a distribuirse en ese plazo, pero enseguida aseguró que cree que llegará «antes de acabar el año», pese a que muchos científicos apuntan más bien a 2021.

Biden, por su parte, esbozó un panorama ensombrecedor y opinó que «cualquiera que sea responsable por tantas muertes no debería permanecer como presidente», en referencia a los más de 222.000 fallecidos en EE.UU. por la pandemia. «Estamos a punto de entrar en un invierno oscuro, y él no tiene un plan claro» para combatir la COVID-19, criticó el político demócrata.

La cuestión racial

Los dos candidatos aprovecharon el bloque dedicado al racismo para acusarse mutuamente de haber perjudicado más a la comunidad afroamericana. Trump afirmó que ha sido el presidente que más ha hecho por la comunidad negra en la historia de EE.UU. con la posible excepción de Abraham Lincoln, quien abolió la esclavitud en 1863. «Creo que tengo grandes relaciones con todo el mundo, soy la persona menos racista de esta sala», exclamó.

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Biden, por su parte, repasó el historial de comentarios racistas de Trump y calificó de «algo criminal» la política de separación de familias migrantes, llevada a cabo por la Administración Trump. El que fuera vicepresidente de Barack Obama se refería a las noticias aparecidas esta semana que hablan de que, más de dos años después de que la aplicación de la política de separación de familias de indocumentados en la frontera con México, los abogados que llevan el caso todavía no han logrado localizar a los progenitores de al menos 545 menores de edad.

Trump, sin embargo, dio un giro en pleno bloque sobre racismo para insistir en sus acusaciones contra Biden de haber aprovechado su posición política para recibir dinero de gobiernos extranjeros directa o indirectamente. «Si todo esto es cierto, es un político corrupto», dijo Trump al insinuar que Biden recibió pagos de países como China, Rusia, Ucrania o Irak. «Esto es un montón de basura», respondió el demócrata, quien ya había negado minutos antes todas esas acusaciones, a lo que Trump replicó con que el candidato demócrata se estaba haciendo pasar por un «inocente bebé».

Elogios a la moderadora

La moderadora del debate, Kristen Welker, fue la más elogiada de la noche en las redes sociales, aunque le ayudó el hecho de que el presidente estadounidense, Donald Trump, estuviera mucho más contenido y de que se pudieran silenciar los micrófonos.

Incluso Trump, que critica regularmente a la cadena NBC News -donde trabaja Welker- y había acusado a esa periodista de ser «terrible e injusta» con él, alabó al terminar el debate el trabajo que hizo la moderadora, al considerarlo «muy profesional». «Por cierto, respeto mucho la forma en la que está manejando usted esto, tengo que decirlo», le dijo también Trump a Welker en mitad del cara a cara.

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