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martes, junio 28, 2022

En defensa de Pedro Baños

Hace unas semanas en el programa Horizonte de Iker Jiménez el coronel Pedro Baños anunciaba, con total contundencia, que dejaba de hablar de la cuestión de Ucrania y se retiraba temporalmente debido a la presión mediática y en las redes sociales por su opinión sobre lo que deberían ser las relaciones Europa-Rusia. Ni que decir tiene que semejante declaración es un mazazo al propio Estado de derecho que garantiza la libertad de expresión y opinión, en este caso opinión argumentada y con conocimiento de causa, pero que una persona tenga que decidir, por él mismo, autocensurarse para no verse más comprometido es un claro signo de que la dictadura ya no está a la vuelta de la esquina sino que está cruzando la jamba de la puerta.

Si algo me inquieta en este proceso informativo de los últimos dos años, que empezó con el COVID, es el maniqueísmo extremo al que han sometido a toda la población española (y de más lugares pero centrémonos en España). Ahora toda opinión divergente, argumentada o no, es una fractura ideológica que se transforma en trinchera o barricada tanto en los platós como en las casas y bares, la gente está nerviosa.

Junto con la libertad de expresión y opinión nos encontramos con la libertad de información, violada totalmente con la campaña de censura de medios de comunicación rusos como Sputnik y RT, ¿medios que manipulan?, si tomamos la manipulación mediática como vara de medir nosotros no nos quedamos cortos.

¿Por qué no dejar que la gente investigue y contraste varias fuentes?, ¿por qué esa poca fe en el ser humano? La verdad no necesita de censuras ni de persecuciones, simplemente es, es; y lo que no es, no es (como decía el gran filósofo presocrático Parménides de Elea). Pues la verdad es y está ¿Dónde?, repartida por aquí y por allá…tal vez contrastando lo que dicen los medios occidentales y rusos la gente pueda cribar y separar el trigo de la paja para tener una idea, si no verdadera, sí compleja y realista de lo que sucede.

Pero los medios de comunicación no pueden permitirse eso, no pueden permitirse que el ciudadano cuestione el discurso monolítico porque si no la justificación a ciertos actos y campañas no serían excusables. La campaña que se justifica con la creación del monodiscurso, que a veces toma carácter ridículo, no sería posible si se cuestiona el mismo de forma abierta.

Junto a la censura de medios externos, medios enemigos para muchos; nos encontramos con la censura del Coronel Pedro Baños y el acoso y derribo al que está siendo sometido desde hace años (esto no es de ahora), ya sufrió una serie de campañas de difamación en 2018 por cosas tan ridículas como el dichoso pulpo de la portada de sus libros “Así se Domina el Mundo” (libros increíbles de los que aprendí mucho), el último sobre el poder y Maquiavelo no he tenido tiempo de leerlo pero vamos, es cita ineludible en mi biblioteca.

O cuando se orquestó una campaña contra su persona que implicó presiones y campaña mediática cuando se oyeron rumores de un cargo en el recién estrenado gobierno de Pedro Sánchez en 2018.

¿Por qué?, porque Pedro Baños es el mayor experto en geopolítica que tenemos en nuestro país con diferencia y no sólo por su brillante currículum académico sino por su experiencia personal derivada de su actividad como militar, como oficial superior, con los cargos que ha ostentado, cargos que acercan mucho a ciertas esferas de poder y donde obtienes una visión compleja y profunda del mundo lejos de la superficialidad de los todólogos de plató que hablan ex cathedra.

Oír hablar a Pedro Baños, con la sencillez de su mensaje, es simplemente estar en una clase magistral de Relaciones Internacionales o de Derecho Internacional Público, es aprender gratuitamente y aunque su discurso sea contundente y apasionado, para los que saben leer entre líneas, creo que intuimos que su pasión está muy lejos de la visceralidad o del sentimentalismo “todológico” sino que son argumentos y formas que vienen directamente del proceso racional de aquel que, además de sabio, es erudito y conoce empíricamente de lo que habla.

Callar a este tipo de personas es el objetivo número dos ya que si el flujo de información diferente que viene de fuera ha sido ya cercenado, el que se da dentro es el segundo objetivo, de ahí que, como el propio Coronel en sus redes sociales dice: “esto es una retirada estratégica», volverá a la carga y seguro que seguirá luchando porque como él mismo dice, su interés no es otro que España y con sus mensajes nos enseña a reconocer los puntos débiles y cómo solventarlos.

Le dicen prorruso y le han hostigado vergonzosamente por dar su opinión sobre Ucrania, la guerra y lo que vendrá después, predicciones que se han ido cumpliendo; ha dicho por activa y pasiva que esta guerra es injustificable, pero no sirve de nada porque ya está señalado, lleva años señalado, y sin embargo ahí está, de pie, como no se espera otra cosa de la estirpe de los libres.

Y con este artículo quiero dejar claro que le apoyo al 100% por su labor y nivel porque necesitamos gente que nos hable como adultos y no como a niños tontos/tontas/tontes que es a lo que está derivando este país con la última reforma educativa de la ESO que expedirá títulos de analfabetismo, chavales sin futuro abocados a la pobreza y simpleza intelectual, borreguitos cómodos para esos políticos que con mano de hierro mandan a sus hordas mediáticas a callar a gente como Pedro Baños que tiene mi más total y absoluto apoyo.

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