domingo, junio 26, 2022

Elcano ni es rojo ni es Jack Sparrow

Divulgando que es Historia

No hace mucho citamos la nueva serie de Amazon de Sin límites hablando del tratamiento de la Historia de España en las películas y series cinematográficas, pero no podíamos imaginar cuando escribimos este artículo que la serie dedicada a la primera circunnavegación, que la polémica iba a desatarse hasta límites inimaginados. Y eso que ya veníamos avisados con otras producciones de la misma plataforma, como fue la de El Cid. Y entiéndaseme bien. El problema que encontré a esta última sobre los años mozos del joven de Vivar no fueron técnicos o históricos. Que si la espada en vez de las tradicionales Tizona y Colada era igual que la Joyosa de Carlomagno (no habría otra parecida en attrezzo, vaya usted a saber, y seguramente las otras tampoco las usara), que si la ropa era de otros siglos, que si estaban sucios, que los estandartes aún no existían… Nada de eso fue especialmente importante. Lo peor para mí es que con un personaje así, acabara siendo pelín pelín aburrida. Un flojo guion, mala la dicción de los actores jóvenes, y aquello pareciera más una especie de remedo de serie juvenil enfundada en una excusa histórica. Algo así como «Al salir del castillo», vaya.

Aunque lo verdaderamente malo fue, de nuevo, el querer ideologizar con los parámetros actuales, a alguien que vivió hace más de mil años. Y en esto el actor que lo protagonizaba, tuvo mucho que ver con el rechazo que esta serie produjo. Pues no se le ocurrió otra cosa que declarar, tras decir que se había documentado sobre la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, que al respecto de la imagen que iba a ofrecer: «¿Las derechas? Que se preparen cuando vean El Cid». Lo que nos dejó a todos sorprendidos por saber si es que se nos iba a presentar un Campeador votante del PSOE o afiliado al Círculo de Podemos de la Taifa de Zaragoza. El mismo actor se quejaba amargamente de cómo se le había malinterpretado, ya que precisamente no quería politizar las serie. No termino de entender qué parte le entendimos mal. ¡Lo dejó clarísimo!

Debe de ser algo parecido a lo que nos está ocurriendo con el actor que ahora representa en la serie citada que nos ocupa, a Juan Sebastián de Elcano. Ignoro si la coincidencia de que ambos actores se hicieran popular y coincidieran en una misma serie previa de tanta fama como fue La casa de papel, lo que los lleva a tener una misma línea de pensamiento, pero desde luego en cuestión de márquetin pareciera como si hubieran ido a la misma escuela de la mano. Una escuela de auto torpedeo, eso sí. Ya que el que representa al marino de Guetaria, tranquila y abiertamente ya, dice que «para evitar que se lo apropien, lo que he hecho con el personaje de Elcano es un tipo muy de izquierdas. Mi Elcano es muy de izquierdas y cero totalitario». Claro, habida cuenta de lo ocurrido con su compañero actor, en cuanto a que le interpretamos mal, lo mismo sería interesante ahondar en sus declaraciones, no caigamos en lo mismo. Veamos.

Podemos encontrar otras perlas en las que nos dice que con relación a si Elcano era muy católico y devoto, que no. «Es que me he cargado todo eso porque no lo veo así». Ya está. Que no lo ve. Y se queda tan a gusto. Habida cuenta de que, en su presunta investigación para el personaje y la época, había dicho también que, con relación a la mentalidad de los navegantes, «pensaban que la Tierra era plana… Las opciones, se creía, eran caer al vacío o seguir flotando en la nada», pues todo aclarado. Dicho ya esto, comprendemos que su valoración ideológica y teológica de una persona nacida en el siglo XV es, cuando menos, irrelevante. A Elcano se le tenía que haber estado haciendo homenajes continuos, y no sólo académicos o militares, sino precisamente de divulgación, para que fuera conocido, tanto él como su hazaña, por los más jóvenes. Ocasión perdida.

Es evidente que para lograr esto hay que hacer productos atractivos. Pero se ve que todo lo fue la primera vuelta al mundo no era suficiente. Razón por la que el productor de la fallida serie, bien apoyada de medios públicos como el ICO y hasta el Ayuntamiento de Madrid (el de Sevilla viendo la castaña de Sevilla que sacaron, entiendo que hasta a lo mejor se borrara), se afanaba en señalar que «Nos hemos tomado licencias narrativas muy evidentes para que haya carga emocional, conflicto, situaciones interesantes. […] Nos hemos inventado personajes, hemos incluido ciertos guiños para que la acción funciones». Y esos guiños parecen sacados de Piratas del Caribe, donde se nos muestra a Elcano, más que en Sevilla, en una taberna ubicada en la Isla de Tortuga. Faltaba que cantaran aquello de «ron, ron, ron… la botella de ron», para acabar convirtiendo a uno de los mayores marinos de la Historia, en Jack Sparrow.

Todo porque «es importante contar esta historia fascinante para la humanidad de una manera entretenida para que los jóvenes de hoy puedan ver algo de historia que no sea aburrida. […] Es entretenimiento y ficción». Y aquí está el problema. En las palabras del productor. Pues en su fuero interno cree que la historia ES aburrida. Y por eso hay que reinventarla para hacerla… entretenida. ¡Si supiera lo entretenida que es la verdadera Historia, no necesitaría hacer de Elcano, ni rojo, ni pirata!

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