miércoles, agosto 10, 2022

El tabarnés Pau Guix y el lacitoamarillismo asfixiante

El próximo jueves, día 5 de mayo, se va a presentar en Madrid el nuevo libro de Pau Guix El nacionalismo es el mal (ed. Hilby, 2022). Se trata de una colección de artículos que narran, de primera mano, a partir de un testigo de visu, los desmanes que produce el nacionalismo fragmentario en su labor abrasiva y lesiva sobre la patria común, en concreto sobre la región catalana en tanto que parte de nuestra comunidad política (la innombrable España). Y es que la idea fragmentaria de nación presupone la “apropiación” (aunque sea virtual) de un fragmento de la nación española en virtud de un “derecho” resultado de una petición de principio completamente arbitraria, despótica (producto del cojonudismo, por decirlo con Unamuno, de unos cuantos). Así, la afirmación de que “vascos”, “catalanes”, “gallegos” son titulares de la soberanía de los territorios correspondientes (Cataluña, País Vasco, Galicia), solo puede hacerse previa exclusión (en realidad expolio), por petición de principio, decimos, del resto de españoles respecto de tales territorios (omnis determinatio est negatio, que decía Spinoza). Es decir, la “autodeterminación” (concepto en sí mismo absurdo) es, en realidad, una negación, una exclusión, una segregación de una parte de la sociedad a favor de otra. El “derecho de autodeterminación”, es, en este sentido, en realidad, el privilegio que se arrogan unos pocos para excluir a otros (con todo su cojonudismo, insisto), y exterminarlos (sacarlos fuera de términos) de esa región. Se pide el principio de la soberanía nacional recayendo su titularidad sobre los vecinos de, o los nacidos (no está claro) en Cataluña, País Vasco, Galicia…, excluyendo al resto de españoles de los derechos de propiedad soberana que tienen sobre tales territorios, como si Cataluña fuera de los catalanes, el País Vasco de los vascos, Galicia de los gallegos y no de los españoles –incluyendo naturalmente catalanes, vascos y gallegos-.

Una apropiación territorial pues que pasa, sin más, por la fragmentación de una nación previamente constituida, en función de títulos de justificación bien pre-prepolíticos (la etnia, la raza…), o bien oblicuos a la política (la lengua, etc), pero que, en cualquier caso, se presentan como anti-nacionales en cuanto que atentan, al no reconocerla, contra la soberanía nacional española.

Es aquí, creo, en donde podemos fijar la idea rectora, la idea-fuerza, si se quiere, que inspira la obra de Pau Guix, tanto en su anterior antología, El hijo de la Africana, como en esta de título tan elocuente, El nacionalismo es el mal, así como en su labor de locutor en el programa Dolça Catalunya.

Pau Guix es un combatiente que, a pie de trinchera, y conociendo todos los entresijos, a nivel local (por la vía de la autopsia, que decían los griegos, sin que tenga necesidad de que nadie se lo cuente), ofrece una labor de resistencia (con las resonancias que puede tener esto) contra esta idea excluyente de nación catalana fragmentaria. Una lucha que tiene en Tabarnia su reverso paradójico, y que habla de la renuencia a dicha apropiación territorial por parte del nacionalseparatismo catalán.

En Cataluña, pues, todavía hay vida nacional isonómica, española, y Pau Guix es uno de sus adalides más brillantes, pero cada vez, es verdad, con más dificultades y más arrinconada. De hecho, Pau Guix es, hoy día, un exterminado, viéndose obligado, como tantos otros, a salir de Cataluña ante la falta de oxígeno, ante la auténtica asfixia que se ve obligado a sufrir el no-nacionalista, esto es, aquel que no traga con el lacitoamarillismo.

En fin, si quieren conocer los entresijos de este exterminio, pásense el jueves 5 de mayo, a las 19:00, por el Centro Libre de Arte y Cultura, en la Sala de Actos de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid (c/ Alcalá, 31), que estaremos allí en la presentación de este nuevo libro.

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