sábado, enero 28, 2023
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El golpe de Primo de Rivera, 100 años después

Tras la Primera Guerra Mundial, la salida autoritaria de los regímenes europeos no fue una excepción. En España la evolución democrática fue imposible, fracasando así el último gobierno liberal de la restauración de Manuel García Prieto. El golpe del general Miguel Primo de Rivera surgió en Barcelona, siendo apoyado por la burguesía y las élites catalanas. Alfonso XIII no solamente aceptó el golpe como un mal menor, sino que coincidió con los deseos del monarca, el apoyo del Rey hizo que todas las capitanías militares se sumaran al golpe militar. El régimen de Primo de Rivera iba a ser temporal, se planteaba como una dictadura militar corta para después darle salida a la monarquía.

Al más puro estilo decimonónico, el pronunciamiento de Primo fue bastante bien aceptado, no solamente por las élites y el Rey sino también por gran parte de la sociedad del momento, si bien es cierto que la sociedad de 1923 era más compleja y movilizada que a principios de siglo, pero no había mostrado la efervescencia política posterior. 

La dictadura impuso un régimen de corte autoritario, dirigido por militares y técnicos. Trataban de ocultar la tendencia autoritaria con los tecnócratas, pero fue un régimen análogo a los europeos. Se trató de construir un régimen con un modelo corporativo de sociedad y de política. Se mantuvo en parte el sufragio universal y se combinó con representación corporativa, las instituciones intermedias elegirían a sus propios representantes. Primo de Rivera quería unir el pretorianismo militar con las ansias regeneracionistas propias de principios del siglo XX. El salto totalitario no se dio porque aún quedaba un hilo conductor con el liberalismo del siglo XIX. 

El primer periodo de la dictadura fue el denominado como Directorio Militar hasta 1925, el primer objetivo era acabar con el caciquismo, intentó eliminarlo quitando a todas las autoridades existentes de los ayuntamientos y sustituyéndolas por los mayores contribuyentes de la localidad y controlados por un militar. En segundo lugar, quiso potencia el nacionalismo español frente a los nacionalismos periféricos, sobre todo el catalán y el vasco, con la construcción de escuelas, difusión de la historia nacional…En tercer lugar, el orden público era uno de los objetivos, que solucionaría fundamentalmente con la represión, pero no sólo, se declaró el estado de guerra en todo el país. El objetivo era la CNT, fue ilegalizada y muchos de sus dirigentes acabaron en la cárcel. 

Tras el desembarco de Alhucemas en 1925 y el fin de la Guerra de Marruecos (1911-1927) se dio paso al Directorio Civil, entraron civiles en los puestos del gobierno más técnicos como en economía o Hacienda, uno de ellos fue José Calvo Sotelo. En 1927 se convocó la Asamblea Nacional Consultiva, una parte de los representantes se elegía mediante sufragio universal masculino, otra parte se elegía a través de los representantes de las corporaciones. Esta asamblea no tenía poder legislativo, era meramente consultiva. Otro de los pilares del régimen estaba en el partido Unión Patriótica, creado en 1925, fue un partido impulsado desde el poder, por lo tanto, no tenía ninguna base social, fue un partido conformado por élites administrativas, gente de tendencias católicas y personas procedentes del partido maurista. 

Económicamente fueron momentos de bonanza, enmarcados en los felices años veinte a nivel internacional. La dictadura llevó a cabo un programa de nacionalización de la economía, fomentó la exportación de recursos del país, se subieron los aranceles y se reguló el mercado interior. Uno de los mayores problemas de España eran las comunicaciones, por lo que Primo de Rivera realizó un importante programa de construcción de carreteras y ferrocarriles. 

La sociedad se organizó de manera corporativa, la dictadura supo desarrollar una organización corporativa de las relaciones laborales para canalizar la conflictividad. Se creó la Organización Corporativa Nacional, se organizaron comités paritarios donde estaban representados a partes iguales los patronos y los obreros, el Estado estaba como garante de la negociación, dando cobertura institucional. Como representantes de los patronos teníamos a las cámaras de comercio, empresarios…por el lado de los obreros el encargado fue el sindicato de la UGT.

Finalmente, el régimen a la altura de 1928-1929 había perdido muchos apoyos, la relación con el Rey comenzó a enfriarse y los sectores que habían apoyado la dictadura empezaron a tomar cierta distancia, como el ejército, la burguesía, sectores del mundo obrero católicos… Las posibilidades de seguir con la dictadura eran muy pocas y Primo dimite a finales de enero de 1930, dejando paso a un momento de incertidumbre en el que finalmente los republicanos se harían con el poder

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