lunes, septiembre 27, 2021

El Gobierno se choca contra la luz

El subidón de la luz ha desnudado al Gobierno que ha demostrado una absoluta incapacidad para abordar el problema a la vez que una descarada tendencia a mentirnos de forma reiterada.

Desde que se inició la escalada del precio de la luz, la gestión llevada a cabo por el Gobierno ha sido desastrosa y, además, poco edificante. Ha sido una suma de inacciones lacerantes, exculpaciones ficticias, mentiras deliberadas, esperpentos ridículos, disensiones internas, y contradicciones flagrantes. Vamos a recordarlo.

De entrada, en el inicio de la escalada, el Gobierno mostró una pasividad inconcebible, permaneciendo sentado a la espera de que arreciera el temporal. Como éste no arreció, intentó justificar su tancredismo en la pretendida falta de instrumentos para intentar reducir el precio pagado por los consumidores. Según alegaba, la conjunción del mercado (precios mayoristas del gas y del petróleo) y la Unión Europea (regulación) eran los únicos determinantes de nuestra factura de la luz. En realidad, aproximadamente la mitad de lo que pagamos los usuarios obedece a decisiones políticas internas, por lo que sí existía -existe- margen de acción.

Ante el clamor para que redujera los impuestos que gravan el consumo de electricidad, mintió descaradamente afirmando que la Unión Europea no le permitía bajar el IVA. Desmentido por Europa (como ya sucedió con el IVA de las mascarillas), se vio obligado a bajar el impuesto, pero eso sí, dejándolo en el 10% (podría haberlo bajado hasta el 4%), solo de manera transitoria, y exclusivamente para una parte de los consumidores. Al tiempo, mantenía el Impuesto Especial sobre la Electricidad (5,1%). Con su racanería tributaria, mientras a los españoles nos crece la factura fiscal de la luz, el Gobierno hace su agosto engordando su caja.

Salió después por peteneras el Consejo de Ministros inventándose el esperpento de la tarifa por tramos horarios (valle, llano, punta) en un ejercicio estrambótico por intentar demostrar falsariamente que algo hacía por resolver el problema. Los chistes de los propios consumidores han colocado a la iniciativa en su lugar.

Por si no fuera suficiente todo lo expuesto, en el Gobierno estalló un conflicto interno, con Podemos presentando una aberrante iniciativa parlamentaria tendente a crear una empresa pública y con su amenaza de algaradas callejeras. Se zanjó transitoriamente el conflicto creando una comisión interministerial para buscar una solución ¡en seis meses! Con la comisión todavía en pañales, y contradiciendo el ámbito temporal anunciado, se nos anuncia ahora un inminente plan de choque.

Veremos que nuevas nos depara el reseñado plan pero, por lo actuado hasta ahora, la incapacidad demostrada por el Gobierno resulta difícil de superar. Su actuación ha sido un paradigma de mal gobierno, en el que se han conjugado la mala gestión y la falta de ética.

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