lunes, agosto 2, 2021

El Desastre de Annual, contado un siglo después por uno de sus héroes anónimos

Se cumple un siglo de la mayor derrota militar contemporánea de España, un episodio donde, no obstante, también hubo hazañas

Este mes de julio se cumplen cien años del llamado Desastre de Annual, la mayor derrota militar de nuestro país en tiempos modernos. En concreto, diez mil soldados españoles murieron en aquellas semanas masacrados por las cabilas rifeñas lideradas por Abd el Krim, una catástrofe en la que la cobardía y la ineptitud convivieron con actos de sublime heroísmo, muchos de ellos anónimos.

Uno de ellos es el que centra la novela El prisionero de Annual, recién publicada por Planeta. Su protagonista es el sargento Francisco Basallo, cuya historia relata su nieto, el periodista Alfonso Basallo.

Además de los miles de soldados muertos, otros muchos, como el sargento Basallo, fueron hechos prisioneros y así permanecieron hasta enero de 1923, en penosas condiciones, mientras trataban de sobrellevar aquella situación como podían, en su caso aprendiendo a marchas forzadas unos rudimentarios primeros auxilios con los que poder ayudar a sus compañeros, e incluso a sus propios captores.

«Mi abuelo era una persona normal que fue llevada al límite. Fue un héroe a la fuerza, una persona pacífica, a la que no te puedes imaginar metido en una guerra», comenta Basallo en entrevista con Efe, en la que califica lo ocurrido en Annual como «el Vietnam español».

Sin tener ni la menor idea de medicina y con la ayuda que pudo obtener de un oficial de Sanidad Militar prisionero como él, Basallo aprendió a hacer curas, suturar heridas e incluso a amputar cuando las circunstancias obligaban a tal cosa. También se ocupó de enterrar cientos de cadáveres que jalonaban aquellos parajes y que eran los mejores testigos de lo ocurrido en ese verano de 1921.

Basallo explica que Annual «fue el resultado de una suma de corrupción, negligencia y errores militares y, como tal, estuvo jalonado de actos de cobardía e indignidad, pero también de algunas gestas heroicas», como la de su abuelo, prácticamente desconocida hasta hoy.

Quizá la carga del Regimiento de Caballería Cazadores de Alcántara contra las harcas moras sea el episodio heroico más recordado de aquella enorme derrota que cambió el curso de la historia de España y, en último término condujo a la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y al final «de facto» del sistema de la Restauración.

Esa carga (o cargas, porque en realidad fueron varias, la última de ellas al paso o con los jinetes desmontados y llevando de la brida a sus extenuados caballos) posibilitó la retirada ordenada desde Annual hasta el cercano monte Arruit de un buen número de soldados de otras unidades. Por esta hazaña, el Regimiento Alcántara es la única unidad del Ejército español a la que se le concedió colectivamente la Gran Cruz Laureada de San Fernando (máxima condecoración de las Fuerzas Armadas), con fecha de 1 de junio de 2012.

El sargento Basallo fue liberado con otros 300 compatriotas tras año y medio de cautiverio que concluyó con el pago de 4 millones de pesetas de la época y mediante las gestiones realizadas por un singular personaje, el millonario empresario vasco Horacio Echevarrieta, republicano pero amigo de Alfonso XIII; con intereses en las minas del Rif, y que además fundó y fue propietario del periódico El Liberal, de Bilbao.

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