martes, abril 16, 2024
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El Camino Español

En el siglo XVI la monarquía hispánica era el gran hegemón de Europa, Felipe II había heredado un imperio en el cual no se ponía el sol, sus ejércitos tenían que batallar contra franceses, turcos, ingleses, holandeses, herejes y corsarios; para ello utilizaron una de las mejores infanterías de todos los tiempos, los Tercios españoles. Para los monarcas españoles la guerra de Flandes (1568-1648) era su mayor quebradero de cabeza, ya que aquellos territorios eran de suma importancia estratégica y económica.

En 1525, los Tercios españoles vencían a las tropas de Francisco I en la batalla de Pavía, comenzando así la hegemonía del arcabuz y el mosquete y terminando con la presencia de la caballería pesada francesa en los campos de batalla. El arma más poderosa de los Tercios era la salvaguarda de su honra y la del rey. Los Tercios eran unidades permanentes que no se disolvían en tiempos de paz, lo que ayudaba a formar un espíritu de cuerpo y camaradería.

En 1563, el Cardenal Granvela, para una futura visita que quería realizar Felipe II a Flandes, realizó una ruta que iba desde Milán hasta los Países Bajos cruzando territorios que pertenecían a la monarquía española. Nacía así el Camino Español, que recorría las ciudades de Turín, Saboya, Franco Condado, Lorena, Alsacia, Luxemburgo, el Obispado de Lieja, hasta llegar a Bruselas.

Hay que tener en cuenta que los Tercios no viajaban solos, iban acompañados de caballería, zapadores, mujeres, niños… se calcula que doblaban en número a los soldados, eran auténticos poblados en movimiento, fue una auténtica proeza logística. Será el Duque de Alba, el mejor soldado de Europa, quién hará famoso el Camino tras marchar con cuatro Tercios de infantería española a través de toda Europa, y por primera vez en la historia con un equipo médico y hospitales de campaña.

El Camino Español no tenía un trazado fijo, ya que se veía alterado por la climatología, los cambios de alianzas y las amenazas de los enemigos de España. Los españoles marchaban a buen paso, los 1.100 kilómetros del camino los realizaban en alrededor de 48 días, aunque las tropas al mando de López de Figueroa lo consiguieron realizar en 32 días en pleno invierno.

Detrás de los soldados iba la denominada “cola”, compuestas por las familias, los siervos, los proveedores (lavanderas, costureras…), también se agregaban viajantes, les servía de seguro y protección a la hora de viajar por Europa, ya que en aquellos tiempos viajar por los caminos era una tarea de alto riesgo. Por último, se encontraban los suministros del Tercio, municiones, banderas…

La monarquía nombraba a un comisario especial que previamente al inicio de la marcha realizaba un estudio sobre los lugares donde iban a parar en el camino, una vez realizado el trazado contactaba con las autoridades que le daban información relevante sobre la capacidad de abastecimiento de los lugares donde iban a parar. Una vez realizado este proceso salía a concurso los diferentes trazados del camino, es decir, los diferentes “empresarios” e inversores de la época se encargaban de un tramo en concreto para sufragar los gastos de reparar los carros, las herraduras o reponer el ganado que moría durante el camino, además de contratar el alojamiento donde pasar las noches, como pequeños establos. En determinadas ocasiones los Tercios pasaban en pequeños contingentes para no atemorizar a las poblaciones locales.

Diego García de Palacios escribía: Cuando se hubiera de pasar por tierra de amigos…se vaya por los caminos reales y públicos, sin hacer daño y que se pague todo lo que se tomare o gastare, porque de amigos no se conviertan y hagan enemigos.  

A partir de 1643 quedaría cortado definitivamente el Camino español, llegando los refuerzos a Flandes a través de la ruta marítima, viaje que duraba 15 días. La batalla de Rocroi de ese mismo año significó el comienzo del fin de la hegemonía de los Tercios, aunque la propaganda francesa hizo creer que la derrota había sido más desastrosa de lo que en realidad fue, al igual que con la Armada Invencible. Los Tercios volvieron a recuperar la plaza de Rocroi y siguieron combatiendo durante todo el siglo XVII, sería el nuevo rey de España, el borbón Felipe V, quién en 1704 disolvería finalmente a los Tercios.

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