jueves, febrero 25, 2021

El Banco de España enfría el optimismo del Gobierno en torno al cierre del 2020

El PIB se contraerá un 2,2% en el cuarto trimestre aunque la recuperación será «relativamente intensa» a partir del 2021

El Banco de España ha presentado este viernes una actualización de sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2020-2023, en las que contempla un escenario más negativo del previsto por el Gobierno. En concreto, cree que el Producto Interior Bruto (PIB) en el cuarto trimestre del año caerá un 0,8% y en el conjunto de 2020 se hundirá un 11,1%.

«La crisis dejará efectos persistentes sobre la actividad económica, incluso tras la eliminación definitiva de las limitaciones». Es la advertencia que lanzó esta mañana el Banco de España. Con unas previsiones más ajustadas, que ponen de relieve una ligera mejora de la debacle económica que ha sufrido España este 2020, el organismo señala que la producción de riqueza bruta caerá este año un 11,1% (repuntará un 6,8% en el 2021), una décima menos de lo que había calculado el Gobierno. Claro que las cuentas del Ejecutivo no encajan porque, según el supervisor, las restricciones focalizadas en el sector de la hostelería y el ocio, además de la contracción de la demanda harán que el país despida el año con una caída del PIB trimestral del 2,2%, en contraste con la subida de hasta el 2,4% que anticipó esta semana el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá.

El escenario central apunta a un «debilitamiento» económico en estos tres últimos meses por las medidas de contención de la segunda ola. Unas medidas que podrían prolongarse hasta el 2022. Pero también es cierto que el Banco de España es optimista de cara al 2021 y los siguientes años: «En cualquier escenario, la fuerte contracción del PIB en el 2020 irá seguida de una recuperación relativamente intensa en los tres años posteriores, aunque la crisis dejaría efectos persistentes sobre los niveles de actividad», señala el organismo. La disposición de la vacuna lo puede cambiar todo. Además, los bajos precios de la energía, el apoyo monetario del Banco Central Europeo (BCE) y el potencial impacto de los fondos de recuperación del Next Generation EU, ayudarán a mitigar el «efecto arrastre» del 2021. No obstante, el supervisor español desinfla también las esperanzas de una recepción temprana de las ayudas de la UE y una ejecución récord del dinero. Pone en cuestión el calendario y la contribución al PIB, que limita a una aportación del 1,3% en el 2021 y 0,2 puntos en el 2022 y el 2023. No hay otra razón que la enorme incertidumbre sobre los plazos, la capacidad de ejecución de las Administraciones españolas y el efecto multiplicador en la economía. De cualquier modo, dentro de tres años España no habrá recibido ni la mitad de los fondos que tiene a su disposición (140.000 millones euros, de los que 72.000 son a fondo perdido).

- Publicidad -

Artículos relacionados

- Publicidad -