sábado, noviembre 27, 2021

De «superar la Guerra Civil» a «acabar con la impunidad del franquismo»: así cambia el relato sobre la amnistía el ala comunista del Gobierno

El sector comunista de Podemos rechaza la voluntad de cerrar heridas que defendió el PCE de Carrillo y que ayudó a forjar la Transición

La Ley de Amnistía de 1977 es ampliamente considerada como uno de los pilares de la Transición democrática. Junto a la Ley para la Reforma Política —que supuso el suicidio político de las Cortes franquistas y el tránsito «de la ley a la ley»— y la Constitución, fundamento jurídico de una nueva España, la amnistía significó la superación de los rencores de la Guerra Civil por parte de ambos bandos.

Ahora, sin embargo, los partidos que conforman el Gobierno de Pedro Sánchez han pactado una enmienda a la Ley de Memoria Democrática que contempla que la Ley de Amnistía de 1977 quedaría sin efecto ante el derecho internacional. De esa forma, los crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y tortura serían imprescriptibles y «no amnistiables».

El ala comunista del Gobierno mete presión

A pesar de que los expertos ven poco factible que esta enmienda tenga consecuencias palpables en el ámbito penal, desde Unidas Podemos, especialmente desde su facción comunista, insisten en que debe ser un paso para «acabar con la impunidad del franquismo».

Así se expresó al respecto Enrique Santiago, portavoz adjunto de Podemos en el Congreso y actual secretario general del Partido Comunista de España, que subrayó que el Poder Judicial, cuya mayoría según Santiago «apoya al PP», se ha escudado durante décadas en la Ley de Amnistía para no juzgar los crímenes del franquismo.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, que también tiene carnet del Partido Comunista, también se refirió a esta cuestión desde su cuenta de Twitter, defendiendo que la enmienda a la Ley de Memoria Democrática supone un «ejercicio de reparación y justicia».

Contraste con el PCE de Carrillo

Sin embargo, uno de los grupos políticos que durante la Transición defendió con más vehemencia la ley de amnistía fue precisamente el Partido Comunista (PCE), que había asumido el liderazgo de la oposición en el exilio durante toda la etapa franquista.

La actitud de los actuales miembros del PCE en el Gobierno contrasta, pues, con los comunistas de los años setenta. Sin ir más lejos, su entonces secretario general, Santiago Carrillo, se expresaba así en un mitin en Madrid celebrado el 1 de octubre de 1977: «Queremos hacer cruz y raya sobre la Guerra Civil de una vez para siempre», dijo Carrillo, para añadir que la amnistía debía ser «para todos, los de un lado y los de otro», y que había que «superar definitivamente la división de los ciudadanos españoles en vencedores y vencidos de la Guerra Civil».

La diferencia con Enrique Santiago o Yolanda Díaz también es marcada en el caso de Marcelino Camacho, fundador de CC.OO. y diputado comunista en la legislatura constituyente. Camacho fue el encargado de defender la postura del PCE en el debate sobre la Ley de Amnistía celebrado en el Congreso en octubre de 1977, una intervención en la que dejó clara la voluntad de los comunistas de «marchar hacia adelante» y «cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas».

Sus palabras las recoge el Diario de Sesiones: «Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática», decía Camacho. «Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso«.

«Pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie», proseguía el diputado comunista. «Yo creo que este acto, esta intervención, esta propuesta nuestra, será sin duda para mí el mejor recuerdo que guardaré toda mi vida de este Parlamento», concluía Camacho.

El texto de la Ley de Amnistía de 1977 es meridiano al señalar que quedaba amnistiados «todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976». Cabe recordar que esa amnistía ampara no solo a los delitos políticos del franquismo, sino también la represión ejercida en la retaguardia del bando republicano durante la guerra o los asesinatos cometidos por los GRAPO.

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