martes, agosto 9, 2022

Claves para entender por qué las elecciones en Perú todavía no se han resuelto

Ambos candidatos luchan por la presidencia de un país marcado por la corrupción y la crisis sanitaria

Hace más de 50 horas que las mesas de votación para la segunda vuelta electoral entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori están cerradas, pero los peruanos siguen en vilo la recta final del conteo para saber quién será su próximo mandatario.

La ligera ventaja de Castillo sobre Fujimori es tan estrecha que es necesario contar hasta el último voto y revisar todas las actas que están siendo observadas por algún tipo de irregularidad. Las acusaciones de fraude electoral han creado aún más tensión en un ambiente marcado, entre otras cosas, por la polarización de los mandatarios. La cercanía de los resultados entre ambos rivales reflota una serie de dudas en torno a las elecciones.

Polarización del país

La tan estrecha diferencia entre los apoyos de ambos candidatos no es más que un reflejo de la polarización que lleva viviendo Perú los últimos años. A las particulares crisis económica y política se ha sumado la sanitaria con la pandemia, por lo que dicha polarización se ha acrecentado durante la segunda mitad del 2020.

El país está dividido en dos visiones de lo que se quiere en el futuro: Fujimori apuesta por continuar el sistema implantado por su padre hace 30 años, el expresidente Alberto Fujimori, basado en un mercado abierto y promotor de la inversión privada. Por otro lado, Castillo, apuesta por una profunda reforma que incluya una nueva Constitución, ya que considera que el progreso económico solo ha beneficiado a las clases más acomodadas y no ha resuelto las profundas brechas sociales.

De cualquier forma, sea quien sea el ganador final, tendrá problemas para gobernar el país debido a la fragmentación ideológica del Congreso sin claras mayorías.

Voto rural y urbano

La división de Perú no solo es ideológica sino también geográfica. El fuerte contraste entre la capital y el norte frente al interior del país es un claro indicador reflejado en los resultados electorales contabilizados hasta el momento.

El apoyo electoral de Fujimori está concentrado en la capital y sectores urbanos del país mientras que Castillo lidera el interior y sur, lo que impulsó su ascenso cuando se contabilizaron los votos de las zonas rurales.

Voto extranjero y actas impugnadas

Tan estrecha es la diferencia del resultado, que cada voto cuenta. Los últimos en contabilizarse son todos los del extranjero. Con más de un millón de electores en 75 países diferentes, el recuento de las papeletas extranjeras puede durar hasta 15 días.

Es importante destacar que las actas de votación de peruanos que residen en el exterior están siendo transportadas hacia la ciudad de Lima en ‘maletas diplomáticas’ durante la semana. En cuanto a este tipo de voto, puede ocurrir lo contrario a lo que ha pasado con el voto rural: es muy probable que sean favorables a Fujimori.

Junto al voto extranjero hay que tener en cuenta las actas observadas o impugnadas. Según el órgano electoral (ONPE), hay 483 actas impugnadas enviadas al jurado electoral. Cada acta cuenta con entre 200 y 300 electores. Un total de 1.384 actas (incluyendo las que tienen errores de material) serán revisadas por las autoridades. Ante lo ajustado que está el resultado, se espera que ambos candidatos pidan la revisión de todas y cada una de ellas.

¿Cuáles son las actas observadas?

El reglamento electoral peruano diferencia entre las actas contabilizadas, que son los votos incorporados al cómputo general, y las actas procesadas, que son las ya registradas en el sistema de cómputo electoral. Dentro de este último grupo las actas pueden dividirse entre “normales” u “observadas”.

Durante el escrutinio, los fiscales de cada partido pueden reclamar las actas basándose en diversos motivos: posible error de material, ilegible en la marca del voto, incompleta, con solicitud de nulidad, por no contar con datos, por extraviarse o siniestrarse.

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