viernes, enero 28, 2022

Calviño y Díaz se enfrentan por la reforma laboral ante la atenta mirada de Bruselas

El Gobierno apalabró con la UE tocar la reforma del PP: falta saber cuál de las dos ministras logrará llevar el ascua a su sardina

Han sido numerosas las polémicas que han dividido al Gobierno de coalición desde que se constituyó en enero de 2020, pero probablemente ninguna tan enconada como la de la reforma laboral, que hace chocar frontalmente a las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz.

Es, además, una controversia que se pone encima de la mesa cada cierto tiempo. Cabe recordar, por ejemplo, aquella famosa intervención de la ministra de Trabajo en mayo, cuando afirmó con rotundidad que el Gobierno iba a derogar este año la reforma laboral del PP. La reacción de Calviño, poniendo los ojos en blanco en el escaño de al lado, evidenció la diferencia de criterio entre ambas.

La tensión ha vuelto a subir esta semana después de que el sábado Yolanda Díaz volviese a insistir en la derogación, con referencia velada a Calviño incluida: «Vamos a derogar la reforma laboral, a pesar de todas las resistencias, que las hay y son muchas».

La respuesta de Calviño llegó dos días después, cuando la vicepresidenta primera afirmó que «el Gobierno tiene que hablar con una sola voz» y conminó a Díaz, sin nombrarla, a saber cuál es su papel: «Lo importante no es que en un momento dado se exprese uno u otro ministro, lo importante es que se exprese la posición del Gobierno».

Calviño precisó en este sentido que la reforma laboral no solo implica al Ministerio de Trabajo, sino también al de Economía, que dirige la propia Calviño, al de Inclusión y Seguridad Social, al de Hacienda y al de Educación. Cabe recordar que todos estos departamentos, a excepción de Trabajo, están encabezados por ministros socialistas.

Pero la gran clave que dio Calviño al defender su postura vino cuando mencionó el Plan de Recuperación. Y es que en este asunto Bruselas tiene mucho que decir. De hecho, el Gobierno ya ha pactado con la Comisión Europea que la reforma del mercado de trabajo debe ser uno de los hitos fundamentales que España debe cumplir para acceder a 10.000 millones de euros de los fondos comunitarios.

Por tanto, aquí la cuestión no es si se toca o no la reforma laboral que el PP aprobó en 2012, porque ya está apalabrado con Bruselas que va a modificarse. La clave está en si la nueva reforma irá por la línea que marca Calviño o por la de Díaz. Con el presidente Sánchez, claro, jugando en un delicado equilibrio entre contentar a la UE y a su socio de Gobierno.

La reforma que propone Díaz

Como responsable de Trabajo, a la vicepresidenta segunda le toca muy de cerca la futura reforma del mercado laboral español. Los dos grandes pilares de su propuesta tienen que ver con la contratación y los salarios.

Frente a la reforma que impulsó en su día Fátima Báñez, que abarató y facilitó el despido, la ministra de Unidas Podemos quiere en primer lugar limitar los contratos temporales y perseguir la temporalidad injustificada en las empresas. En cambio, se fomentaría el uso del contrato fijo-discontinuo, muy habitual en el turismo y que ahora pretende extenderse a otros sectores.

En el asunto de la contratación, Trabajo lleva hablando varios meses de reducir el número de tipos de contrato a tres, uno «estable», que sea la norma para el conjunto de las actividades laborales; otro «temporal», para las de esa naturaleza; y uno «de formación» para facilitar la inserción de los trabajadores.

La reforma de Díaz, además, busca que los salarios estén marcados por convenios de sector y no de empresa, priorizar la reducción de jornada sobre el despido y mejorar las condiciones de los trabajadores subcontratados.

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