sábado, julio 2, 2022

Cachemira, conflicto entre dos potencias nucleares

En 1947 India y Pakistán lograron la independencia del Imperio Británico. India bajo el Presidente Chakravarti Rajagopalachari y el Primer Ministro Pandit Nehru y Pakistán bajo el Primer Ministro Nawabzada Liaquat Ali Khan.

Desde ese momento India y Pakistán serían países rivales con pretensiones territoriales a uno y otro lado de la frontera, con intereses contrapuestos y con la necesidad de convertirse en potencias regionales.

Este es un conflicto que llevará a ambos estados a la guerra en varias ocasiones, la razón de este enfrentamiento se debe a las disputas territoriales entre China, Pakistán y los cachemires contra la India. Podríamos resumir que:

• India y Pakistán tienen un conflicto territorial por las regiones de Jammu y Ladakh, que forman parte del estado indio de Jammu y Cachemira;

• India y China por el control territorial de Ladakh, en el mismo estado.

India controla la mitad de la región y Pakistán un tercio del mismo, los cachemires son musulmanes por lo que poseen más simpatías hacia los pakistaníes y un gran recelo hacia los indios debido a las diferencias religiosas y culturales así como por el tratamiento que dan a los cachemires debido a que la región está fuertemente militarizada por el gobierno del subcontinente. Hay cierto movimiento nacionalista apoyado con reservas por Pakistán, ya que aunque existen pretensiones por parte de Islamabad de tomar el territorio, saben que es muy difícil y por lo tanto estimulan hasta cierto punto los movimientos nacionalistas cachemires a fin de debilitar a la India con conflictos internos aunque donde de verdad se han volcado ha sido con el islamismo radical creando a la organización terrorista más grande del mundo: Lashkar E Taiba.

India y Pakistán han luchado en tres guerras por el territorio de Cachemira: en 1947, 1965 y 1999 e India y China se enfrentaron en 1962 por el control de Aksai Chin.

Hoy en día para China la radicalización islamista de Cachemira genera bastante nerviosismo debido al conflicto, cada vez más enconado, entre los radicales islamistas de Xingjian (Turquestán Oriental) donde se encuentran los uigures y que también hace frontera con el territorio de Afganistán. Se sabe de santuarios yihadistas uigures en Cachemira y Afganistán.

Las reclamaciones soberanistas entre Pakistán y la India generarán escaramuzas de baja intensidad de forma constante en las zonas fronterizas entre ambos países, acusándose mutuamente.

Durante los años ochenta el incremento del poder pakistaní y las redes de clientelismo que se crearían entre el ISI (servicio secreto pakistaní) y los radicales islamistas que iban a luchar contra los soviéticos en Afganistán permitirían a Pakistán tener un ejército aliado en la reserva formado por muyahidines pakistaníes pero también de voluntarios llegados de todas las partes del mundo que le permitiera enfrentarse en igualdad de condiciones a la India.

También la India se vería afectado por la economía de la droga diseñada por Estados Unidos y Pakistán para financiar las milicias afganas anticomunistas, lo cual convertiría al subcontinente en una región de paso, aumentando la conflictividad social vinculada a la droga en un país, de por sí, bastante complejo.

Durante los años ochenta Pakistán apoyó fervientemente el alzamiento de la insurgencia cachemir enviando, entrenando y financiando también a los yihadistas cachemires de la India a finales de los ochenta y estableciendo vínculos entre la comunidad de inteligencia pakistaní (el ISI), los radicales islamistas de Cachemira Lashkar e Taiba y los radicales de otras organizaciones que acabarían desembocando en la Red Haqqani, Al Qaeda o más tarde Estado Islámico creando en las zonas tribales occidentales y en la región de Cachemira unos santuarios que cada vez más se salían del control gubernamental.

Los cachemires, con apoyo pakistaní, se lanzaron a luchar contra la India generando una grave crisis interna. Si bien Pakistán estaba centrado en apoyar la guerra de Afganistán ayudó significativamente a los muyahidines indios hasta el punto de que en los años noventa movilizó a las milicias más radicales de Afganistán y Pakistán hacia este territorio radicalizando, aún más, las posturas de los musulmanes de la India.

Pakistán se sabía un aliado de primer orden para los planes de Estados Unidos en la región. Washington era consciente de la importancia de su aliado pakistaní para obtener influencia sobre los musulmanes del centro de Asia de tal forma que Estados Unidos obtenía más beneficios teniendo estrechos lazos con Pakistán que con la India en materia geopolítica y, al mismo tiempo, Pakistán se convertía en uno de los grandes defensores de los musulmanes indios que estaban siendo maltratados por los ultranacionalistas del subcontinente.

En la India el proceso de radicalización se ha llevado a cabo en sentido religioso y político vinculando la identidad india a la construcción socioreligiosa de la gente, los musulmanes y cristianos son especialmente perseguidos; unos por ser considerados una quinta columna de Pakistán y los otros de Occidente mientras que los budistas y sijs son vistos como parte de la “Comunidad India” y no son perseguidos. Este avance en espejo sólo ha hecho que, realmente, Pakistán logre reforzar su posición contra India y dentro de ella a través del apoyo a los musulmanes.

Frente a esto, Estados Unidos permitía que Pakistán usara la agenda de Washington ya que una Pakistán convertida en potencia regional al servicio de Estados Unidos podría ser muy beneficioso de ahí el apoyo constante a las políticas de su aliado. Esto el gobierno pakistaní le hacía saber que se podía permitir actuar con cierta libertad y efectivamente se estaba comportando como lo que pretendía ser, una potencia regional de primer orden que estaba poniendo en apuros a su enemigo del subcontinente Indio.

Muy importante, a nivel geopolítico, es el control de los ríos Indo y Brahmaputra que pasan por Cachemira y que son de vital importancia para las sociedades y economías vinculadas a este recurso. El problema es que las fuentes de estos ríos se encuentran en territorio del Himalaya chino y el proyecto del gobierno de Pekín de realizar trasvases de agua desde estas fuentes hacia Xingyiang (al norte de China) puede generar un desastre medioambiental como ha ocurrido con la desecación del mar de Aral, el problema es también geopolítico debido a que el conflicto social dentro de India y de Pakistán si estos ríos se secan o debilitan puede ser el inicio de graves problemas socioeconómicos en Cachemira para ambos estados, que puede acabar en conflictos y revueltas internas, con el subsiguiente beneficio para los elementos yihadistas presentes en este contexto, y que podrían desembocar en una guerra entre ambos estados por el control total de este recurso (entre otros).

Para ello Pakistán no ha dejado de vincularse cada vez más con otros estados musulmanes como Arabia Saudí o Turquía para obtener el apoyo extra de sus hermanos musulmanes a fin de reforzarse ante el poderío de la India. Para ello no han dudado en apoyar y financiar a los yihadistas talibanes hasta que resultó un problema para ellos y tuvieron que lanzar campañas de limpieza en su propio territorio. Lo cual limitó la influencia pakistaní sobre Cachemira debido a que estaban ocupados en asuntos internos.

Hoy en día se sabe que tanto Pakistán como sus servicios secretos (el ISI) que es un estado dentro del estado, están detrás de los alzamientos separatistas cachemires y de los pro pakistaníes de cachemira, pero mucho más preocupante es el esfuerzo que Pakistán está haciendo para radicalizar a esta población y usar yihadistas (como fuerzas de choque en Cachemira contra la India), del mismo modo que se están usando en Libia, Siria o Yemen. 

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