THE OBJECTIVE
Juan Navarrete Callejero

El disco de Nebra

Hace 3600 años, en una Europa no tan bárbara como creíamos, se construyó una de las representaciones de la bóveda celeste más antigua

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El disco de Nebra

Desde los albores de la historia el ser humano siempre ha fijado su atención en el cielo, siempre hemos tenido la irremediable tentación de hacernos preguntas que no somos capaces de responder. Para las civilizaciones de la antigüedad, las estrellas y el cielo siempre ha sido una de esas grandes preguntas. 

En el Bronce antiguo (1800-1600 a.C) aparece una cultura en el centro de Europa, la cultura de Unetice. Se extendía desde el río Rin hasta Dniéper, desde el mar Báltico hasta el Bajo Danubio. En 1999 dos saqueadores en busca de armas y municiones, encontraron un hallazgo excepcional, entre los objetos había un disco clavado verticalmente en el suelo, dos espadas, dos hachas, dos brazaletes y un telescopio. El disco y los objetos fueron enterrados de forma ritual en el 1600 a.C, la construcción del disco parece que es doscientos años anterior. Finalmente fue en 2002 cuando el Ministerio de Cultura de Sajonia recuperó el Disco. 

El disco está construido en bronce con incrustaciones en oro, según diversos estudios, la procedencia del cobre podría ser austríaca, en concreto de las minas de Mittenberg, sin embargo, los otros metales como el oro y el estaño proceden de las islas británicas. Los elementos del disco representan el cielo nocturno, es un tipo de representación que se asemeja a las ideas de los antiguos astrónomos, recuerda a una bóveda semiesférica. 

En cuanto a los elementos representados, podemos ver en primer lugar el sol o la luna llena, a su lado una luna en fase creciente en el tercer día. También observamos 32 puntos que se relacionan con astros, destacando 7 puntos que podrían ser las pléyades. En el borde del disco hay dos arcos de los que únicamente se conserva uno, otra de las piezas se puede interpretar como un barco solar que indica el recorrido del sol, por último, tenemos 39 perforaciones en todo el perímetro, en una disposición y número que tampoco parece aleatorio. 

Todos los elementos no se montaron a la vez, el objeto tiene una vida a lo largo de la cual se le modificaron ciertos elementos, la versión original estaba integrada por los componentes centrales y los puntos, en una segunda fase se montaron los arcos laterales, posteriormente el barco solar, y por último se añadieron las perforaciones. 

Es un objeto que reúne lo que podría ser un calendario solar y lunar, se encontró en el monte Mitterlberg, pudiendo funcionar como un observatorio astronómico, es un monte que tiene cierto valor simbólico porque en sus faldas se conocen numerosos enterramientos, la cumbre está cercada por recintos de piedra. 

El disco está relacionado con el control del tiempo en relación con la posición del sol, el barco solar marca el sur, uno de los arcos representa el trayecto del sol desde el solsticio de verano al de invierno, el otro representa la puesta de sol. Se utiliza en posición plana y para orientarlo necesitaban una elevación montañosa como referencia coincidiendo con el solsticio de verano. A la hora de colocar el disco se busca que estos dos extremos se alineen con el monte de referencia identificando los meses del año. El calendario solar nos proporciona los días, las estaciones y los años, pero en la antigüedad se utilizaban los calendarios lunares que nos proporcionan los meses y las semanas. El calendario solar dura 365 días, pero el lunar 354, hay una diferencia de 11 días por lo que si se usan de forma conjunta se desajustan, por lo que es necesario un mecanismo para corregir estos desajustes, para ello se utilizan las pléyades, cada tres años añadían un mes más y cada tres años ajustaban la sincronización de los calendarios, se añadía porque hay una convergencia entre las pléyades y la luna en fase creciente en el tercer día. 

Pese a las divergencias que pueden surgir en cuanto a su significado y funcionamiento, los arqueoastrónomos están de acuerdo en señalar que el disco de Nebra era un objeto extremadamente preciso y con un gran valor decorativo y ritual. Este objeto demuestra que la Europa “bárbara” tampoco lo era tanto si fueron capaces hace 3600 años de crear una representación de la bóveda celeste para estudiar los fenómenos astronómicos. 

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