THE OBJECTIVE
Koldo Salazar López

Israel y Marruecos, la gran amistad

Marruecos e Israel llevan años colaborando y la comunidad sefardí ha sido el máximo exponente para la dinamización de las relaciones que ahora se manifiesta con el apoyo israelí a Marruecos en el asunto del Sáhara

Opinión
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Israel y Marruecos, la gran amistad

Israel se manifestó a favor del plan de autonomía marroquí para el Sáhara cuya función es dominar todo el territorio que, según la ONU está pendiente de desconolonizar de iure por parte de España y de facto por parte de Marruecos. En sendos artículos escritos antes en este mismo periódico ya hablé  sobre la realidad histórica, étnica y política de los pueblos saharaui y marroquí argumentando las razones de por qué NO son el mismo pueblo ni pertenecen al mismo estado: Marruecos es una cosa y el Sáhara Occidental otra bien distinta.

Sin embargo ahora entra Israel en esto, el estado israelí tiene un problema similar sobre el tapete con Cisjordania y los Altos del Golán (parte de Siria) aunque el foco de conflictividad armado, político y jurídico se encuentra en la región de Cisjordania por la ocupación de estos territorios tras la Guerra de 1967 y la idea israelí de que esa zona; la bíblica Samaria forman parte del estado israelí sin contar con la controversia por Jerusalén.

Sin embargo ambos países: Marruecos e Israel comparten algo más que un conflicto armado con unas regiones conquistadas en 1975 con la Marcha Verde o en 1967 con la Guerra de los Seis Días, respectivamente sino que la comunidad judía marroquí ha sido un aliciente que ha hecho que ambos países, durante décadas, se hayan ayudado en las sombras hasta la pacificación y alianza directa entre Rabat y Tel Aviv.

Ya Mijael Bar Zohar y Nissim Mishal en su libro “Las Operaciones Secretas del Mossad” hablan de la colaboración del servicio secreto israelí junto con mercenarios franceses para capturar y asesinar, tras una durísima tortura, a Mehdi Ben Barka y su secretaria. Ben Barka era uno de los grandes opositores a Hassan II.

Sin embargo la comunidad sefardí norteafricana y especialmente la marroquí, con una identidad muy marcada y con tradiciones propias como la fiesta de Mimuna, que no existe en ningún otro contexto judío ni sefardí (los sefardíes de los Balcanes no poseen esta fiesta ni este cariño por Marruecos).

Los sefardíes marroquíes, que han sido una fuerza diplomática, económica y cultural en un Israel cuya élite y verdadero centro de poder político, económico, militar y de la comunidad de inteligencia ha sido askenazim. Los askenazíes provenientes del centro y este de Europa o de Reino Unido y Estados Unidos no tienen una mentalidad tan cercana al mundo árabe como la de los sefardíes de ahí que estos hayan sido los que a través de sus comunidades han ido trabajando en mejorar las relaciones con Marruecos y, en su día, con España. 

De hecho el grupo natural de dinamización de relaciones entre España e Israel a través de una diplomacía más laxa y menos formal basada en los principios de la diplomacia cultural y las relaciones intercomunitarias ha sido, de forma natural, los sefardíes.

En el caso de Marruecos se une la presión del Lobby judíomarroquí en Israel para tender pazos con Marruecos, no olvidemos que el gran consejero de Hassan II y Mohamed VI es André Azulay, un judío sefardí marroquí. Este lobby judíomarroquí que ha presionado en Tel Aviv para dinamizar relaciones es el mismo que presionó en Rabat para que el país decidiera dar el paso y reconocer a Israel, una cuestión que provocaba mucho temor de romper un tabú tan sensible como el de establecer relaciones con Israel.

Estados Unidos también ayudó a que esta relación se diera sin embargo el problema del Sahara se ha recrudecido porque en paralelo a estas relaciones Marruecos-Israel-Estados Unidos se corre el riesgo de traer lejanas guerras al cercano Magreb. Argelia mantiene buenas relaciones con Rusia pero también con Irán, país que se sabe anda pululando por la región del Sahel y está consolidándose cada vez más en Nigeria a pesar de los intentos del gobierno de acabar con los chiítas tras la detención de Zakzaki, sin contar con Hezbollah, un actor clave en Oriente Medio del que se sabe que también tiene cierta presencia entre la comunidad libanesa de la costa de África Occidental.

Este reconocimiento es un intento de ambos países de legitimar posiciones, identificar retos geopolíticos e internos y lograr apoyos, cada uno, al otro lado del espejo: Marruecos necesita apoyos fuertes en Occidente más allá de Francia…que se está quedando atrás y los israelíes necesitan copar el mundo islámico lo antes posible antes que Turquía e Irán, normalizar su situación con los estados musulmanes y vincularse a conflictos existentes entre países árabes de corte similar al que vive Israel en Cisjordania para dejar de ser una excepción en el panorama de la región MENA (Middle East and North of Africa) y normalizar una situación que en pleno siglo XXI necesita reconducir.

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