THE OBJECTIVE
Koldo Salazar López

Imperio Chino (parte uno): tensiones internas

«Con la serie Imperio Chino vamos a navegar cada semana en las contradicciones, tensiones, desarrollo y expansión de China por Asia, África, Europa y América para conocer mucho mejor qué es ese gigantesco y desconocido dragón del este»

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Imperio Chino (parte uno): tensiones internas

China es un país que se enfrenta a graves retos antes de asumir el dominio global. Hace unos días en Imperio chino (parte 1) se habló de los retos en materia de telefonía móvil, tecnología e internet para poder acceder al mercado, sin embargo hoy nos vamos a centrar en su problemática interna. China tiene una población de 1.395.380.000 personas (146 personas por kilómetro cuadrado), con un PIB de 11.530.456M.€ (PIB per cápita de 8.263€) y con una deuda del 50,4% de su PIB (5.729.759 millones de euros), una población creciente y joven que hace que China se enfrente a un grave problema interno.

En primer lugar se debe a la juventud de su población, el crecimiento tecnológico y el auge de una clase media en las grandes ciudades. China tiene un muy bajo porcentaje de inmigración exterior, muy pocas personas van al país a trabajar sin embargo existe una gran movilidad interna del campo a la ciudad. En ese trayecto los ciudadanos consumen muchos más recursos por ejemplo; un campesino que consuma un kilo de arroz en el campo al emigrar a la ciudad pasa a consumir una media de tres kilos de carne.

La llegada masiva a la ciudad obliga a un aumento de la disponibilidad de recursos lo cual se puede traducir eventualmente en una mayor conflictividad social, sobre todo por el sistema del hokou que controla la accesibilidad de estos ciudadanos a los beneficios del estado. Al mismo tiempo la llegada a la ciudad implica el inicio de la creación de una gran clase media que desea tener acceso a diferentes servicios, servicios que consumen recursos ingentes y que obligan al país a gestionar su riqueza interna y expandirse a mercados externos para buscar esos recursos con los que mantener un sistema de vida creciente.

Al mismo tiempo la juventud, la creación de esta clase media y la tecnología de la comunicación hace que cada vez más los chinos deseen comunicarse con el mundo y empaparse de lo que ocurre más allá de sus fronteras, esto convierte a los chinos no sólo en un mercado consumista muy jugoso sino en un vivero ideológico. Como todos sabemos las revoluciones comunistas históricamente son llevadas a cabo por las clases bajas o campesinas (Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Vietnam, Camboya etc…) mientras que las revoluciones capitalistas liberales por las clases medias y burguesas (Estados Unidos, Francia, Reino Unido etc…).

El auge de la clase media implica el nacimiento de una gran pequeña burguesía que puede ser susceptible de caer en ideologías pequeño o mediano burguesas liberales que propongan un nuevo modelo de estado. Las grandes empresas y corporaciones, como vimos en el anterior artículo, están controladas por el estado férreamente y supeditadas al mismo pero esta nueva clase social en China que consume objetos tecnológicos, accede a internet y vive por primera vez en un mundo interconectado puede generar graves problemas generacionales y tensiones políticas.

La estrategia china ha sido prohibir estas redes sociales y sustituirlas por las propias, sin embargo esto es indiferente ya que la capacidad de comunicarse, los viajes al extranjero y la existencia de espacios «libres» como Hong Kong y Macao así como el desarrollo de un sistema capitalista salvaje bajo la forma del Partido Comunista de China hace prever problemas y tensiones como los que ya se han vivido en Hong Kong y que recuerdan las protestas de Tiannanmen.

Si gobernar a una gran población joven, tecnificada y de clase media ya es un reto a eso se le suma el hecho de que en el país conviven cincuenta y cinco etnias distribuidas a lo largo del país aunque la etnia más extendida es la Han (91,5% de la población). Sin embargo el resto de etnias tiene cada una su lengua, cultura, tradiciones y religión y no todas se acomodan fácilmente en el país. Recordemos que en el Occidente de China existen dos provincias muy conflictivas para el país: Tíbet y Xinjiang, en el primer lugar viven los tibetanos, una subdivisión mongola que es budista lamaísta y en el segundo los uigures, una étnica túrquica musulmana sunita.

Tíbet

Esta es una de las cuestiones más delicadas de China a nivel geopolítico e interno. En agosto de 1950 Tíbet sufrió uno de los terremotos más intensos de la historia (8,6 en la Escala de Richter) lo cual dañó su infraestructura civil y de defensa en un país con un fuerte componente feudal gobernado por una teocracia budista. En este momento Mao, implicado en la Guerra de Corea que le enfrentó directamente a Estados Unidos, temía una penetración estadounidense en el Tíbet que le atacara por el oeste y, en un movimiento de pinza, provocara la caída del gobierno comunista.

En ese momento, ya con tensiones con la URSS, Mao ordenó la intervención del ejército para toma del país y su integración como una región autónoma. Hay que decir que Tíbet fue independiente desde 1911 hasta 1950 ya que tras la caída de la dinastía Qin las tropas chinas abandonaron la región quedando la zona sin resistencia por lo que el Dalai Lama Thubten Gyatso tomó el poder y se unió en una alianza a una recién independizada Mongolia por lo que cuando en 1950 Mao ataca el Tíbet su objetivo es reintegrar ese territorio a la nación.

La victoria china, que se dio en pocos días, fue refrendado por el Programa de los 17 Puntos. Esto provocó que el poder político del Dalai Lama quedase anulado y quedase como una figura religiosa.

China, al otorgar a la región un estatuto autónomo se aseguró de que la cultura tradicional tibetana perviviese pero de forma praeter legem, es decir, a favor del gobierno y nunca en contra. Sin embargo la tensión en región azuzada desde ciertos monasterios. El gobierno en el exilio y elementos nacionalistas provocaron los disturbios de 1959 para la expulsión de los chinos y el restablecimiento del poder teocrático en el país lo que hizo que el Dalai Lama tuviera que abandonar el país rumbo a La India, donde instaló el gobierno tibetano en el exilio y un centro de refugiados desde donde ha realizado una campaña internacional para hacer ver la problemática de Tíbet.

En 1988 se produjo otro gran disturbio que tuvo que ser duramente reprimido por el que sería futuro Presidente de China Hu Jintao que, en aquel momento, era líder del Partido Comunista de China en Tíbet. Durante esta época el Dalai Lama fue moderando su discurso y pasó de la independencia total a la creación de un estado tibetano independiente asociado a China. China al mismo tiempo fue suavizando la situación y ya en 1979 permitió la educación religiosa siempre que los monjes no cuestionaran el derecho chino a controlar la región.

Al mismo tiempo que esto pasaba miles de chinos Han eran desplazados a Tíbet y se les otorgaba tierras. Sin embargo uno de los peores disturbios se dio en el año 2008 al pedir los monjes que se liberara a sus compañeros detenidos mientras celebraban en 2007 la entrega de la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos al Dalai Lama. Estas protestas acabaron en choques entre tibetanos y chinos han y que acabaron con una fuerte represión por parte del estado que impuso el orden en la zona.

Xinjiang

El año siguiente, 2009, comenzó a nacer otro problema para China. Los uigures, una etnia turca del centro de Asia con población en la región noroccidental del país (que hace frontera con el norte del Tíbet) se alzó contra China en una serie de disturbios que comenzaron por protestas entre trabajadores uigures y chinos Han.

Xinjiang (llamada Turquestán Oriental) fue una región de China en la que se reconoció la República China de Sun Yat Sen pero quedó convertida en un estado tribal independiente de China y la URSS a la salida de las tropas chinas. Poco después se proclamó la independencia con la República de Kasgar, un ente panislamista y pantúrquico que no despertaba simpatías en China ni en la URSS, que temía un surgimiento de este sentimiento y el alzamiento del Asia Central islámico. De hecho los comunistas tuvieron que acabar con uno de sus líderes, el célebre Enver Pasha en lo que hoy es Tayikistán.

La llegada del Guomitang de Chan Kai Shek hizo que se diera un golpe de estado influenciado por la URSS que hizo salir a las tropas chinas de la región y se proclamó la Segunda República del Turquestán Oriental, de corte comunista, que se integró de forma pacífica en la China de Mao y sus soldados pasaron a formar parte del Ejército Popular Chino.

La región es una de las zonas de pruebas nucleares de China, se llevaron a cabo sin protección lo cual hizo que naciera una creciente oposición contra el gobierno de Pekín al existir una alta tasa de mortandad entre la población de esa zona por la exposición a la radiación, lo cual unido a la expulsión de los kazajos (muy vinculados a los uigures) y la llegada masiva de Han a los que se daba las tierras pertenecientes a las mezquitas hizo que la situación comenzara a hacerse difícil en los años sesenta.

La represión llevaba a cabo durante la Revolución Cultural y el Gran Salto Adelante hizo que, de repente, la República Autónoma de Xinjiang sufriera la represión de su religión con la destrucción y confiscación de mezquitas, se diera inicio a la persecución religiosa (como en el Tíbet) y se empezara la persecución de su cultura en forma de reducción del uso oficial y en escuelas del idioma uigur, la colonización de la zona por los Han y la imposición de nuevas dietas (como comer cerdo, prohibido en el Islam) o formas de vestir.

En los años noventa la región sufre un recrudecimiento de los conflictos al iniciarse la época del islamismo internacional. Bosnia, Chechenia o la cercana Afganistán luchaban una guerra identitaria que inspiraría a los uigures, que fueron detectados luchando contra la URSS y también en la guerra civil de Afganistán en diferentes milicias que iban desde los talibán hasta las milicias de los señores de la guerra uzbekos o kirguises (túrquicos como ellos) así como en Al Qaeda y se les detectó también en el Estado Islámico en Siria o Irak.

La inspiración de la revolución islámica de Irán hizo también que los uigures se aferraran a la religión islámica como eje central de su identidad cultural. A pesar de que en los años noventa hubo choques será a partir de 2008 cuando la situación se vuelva difícil para Pekín con los disturbios de 2008 con el ataque en Kashar contra chinos Han, en 2009 se dieron los disturbios más graves en la zona con choques interétnicos entre uigures y Han que provocaron 160 o el atentado de 2014 en un mercado de Urumchi que provocó 43 muertos.

A partir de ese momento China redobló los esfuerzos mediante el aumento del envío de chinos han a la zona, el aumento de las tropas y el inicio de programas para desislamizar a los uigures obligando a los vendedores a vender alcohol y tabaco, cerrando mezquitas y encarcelando imames, obligando a musulmanes a comer carne de cerdo o alentar a la prostitución (prohibida en China) en la región, lo cual ha polarizado aún más el conflicto ya que tanto Estado Islámico como Al Qaeda han mostrado interés por actuar en esas zonas para la protección de los uigures contra China.

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